Hoy es un buen día. O lo acabará siendo. No puede verse de otro modo si la opción elegida es escuchar a Alvvays. Su propuesta no rompe moldes, al revés, bucea en el baúl de los tesoros de medio siglo atrás para inspirarse. Como otros muchos grupos actualmente trabajando melodías de corte Brill Building con voz de chica y guitarras más o menos eléctricas, aquí no hemos de buscar lo inaudito sino lo que nos impulsa a querer escucharlo a menudo. Grandes canciones, sí, a la altura de Camera Obscura y Allo Darlin´, un poco menos estridentes -solo un poco- que las de Best Coast, pero bastante más memorables. De hecho “Alvvays” (Royal Mountain 2014) funciona como un pastelito -media hora- incapaz de empalagar por muy dulce que parezca su sabor. El símil ocurre desde el título de “Atop A Cake”, una más de las nueve piezas fantásticas, junto a la que también es de rigor destacar “Archie, Marry Me” – por la cándida urgencia expresiva, como la de una joven de aquellos tiempos para la que el matrimonio lo era todo-, el gancho de “The Agency Group”, la melancólica “Party Police”, o una “Ones Who Love You” cuyo inicio recuerda un tema de The Radio Dept.

Parte del secreto del álbum radica en la producción de otro canadiense, Chad VanGaalen, y la mezcla de John Agnello, acostumbrados ambos a artistas de perfiles muy distintos y que aquí han volcado sus habilidades para trabajar el campo del pop, dotando a las composiciones de la electricidad apropiada sin dejar de respetar su fragancia.

La lista de los mejores álbumes del año ya se va perfilando.