Gratitud es virtud. Andrew Bird no olvida que parte del salto cualitativo que dio en su momento con “Weather Systems” (2003), tanto en lo musical como en lo mediático, debe contabilizarse en justa parte proporcional a la versión incluida de “Don´t Be Scared” de The Handsome Family. De modo que, cuando nos enfrentamos a su nuevo álbum “Things Are Really Great Here, Sort Of…” (Wegawam 2014), completamente dedicado a recrear composiciones de la pareja paisana de Chicago, hemos de sacarnos el sombrero ante su atrevimiento, su devoción por esa mezcla de country sencillo y ambientación tétrica que proponen Rennie y Brett Sparks; y, desde luego, por su buen gusto.

Por encima de la selección de los temas está la delicadeza del tratamiento, contrastando aún más que los originales con la temática turbia. Su voz ni es tan masculina como la de Brett ni tan femenina como la de Rennie, pero tiene un tono meloso personal que reconforta. La faceta del Bird violinista que silba -la simplicidad de lo que hace en “Cathedral In The Dell” vale un potosí- queda en segundo plano, así como su banda de acompañamiento, poniendo sus cuerdas vocales al servicio de las composiciones: puede en “So Much Wine, Merry Christmas” hacer una pequeña pausa para interpretar un tramo a capella, mientras a los pocos segundos “My Sister´s Tiny Hands” la sigue con un violín incisivo. Y ofrece una versión remozada de “Don´t Be Scared” para demostrar que se puede abordar hasta lo más sencillo desde distintos ángulos. Efectivamente, “Things Are Really Great Here, Sort Of…” no es un álbum de versiones cualquiera. Tan cierto como que el talento de Andrew Bird, ya demostrado en su dilatada carrera, no está al alcance de la mayoría de músicos de su generación.

En el bosque húmedo las tumbas retumban alborozadas. Magnífica lección de sensibilidad moderna country.