El tiempo, siempre el tiempo. Aún parece anteayer cuando se publicó “The Big Black & The Blue” de First Aid Kit, y ayer “The Lion´s Roar”. Los años transcurren mientras estas dos hermanas suecas entonces adolescentes pulen su estilo. Con “Stay Gold” (Sony 2014) parecen ya definitivamente integradas en el imaginario norteamericano. Si antes necesitaban recurrir a los iconos –“Emmylou”– para afianzarse, o a nombres vigentes –Fleet Foxes-, ahora ya han conseguido superar las páginas de los primeros capítulos y centrarse en el meollo de la novela. Trasladado a música, esto significa que las aguas claras provenientes de los manantiales de las Rocosas o Apalaches han llegado a la ciudad.

Aquel desparpajo de folk juvenil sereno ha cedido parte de su entusiasmo para que la sabiduría -y por qué no decirlo, la profesionalidad y la industria- se abra paso. Siguen soltando ráfagas prístinas de folk de vez en cuando, pero el intimismo con el que empiezan muchas piezas apenas aguantan -como en “Cedar Lane”, donde el arranque tipo Emmylou Harris se reconvierte, con arreglos ampulosos, en un final más Linda Ronstadt– el tiempo indispensable para mostrar que la producción de Mike Mogis es capaz de ser cosmopolita -también es cierto que le ayudan textos como los de “Waitress Song”– en el sentido del Nilsson de “I Guess The Lord Must Be In New York City” y “Everybody´s Talkin´” del término.

Como contrapunto a este encanto más plastificado y suntuosamente orquestado, Johanna y Klara Söderberg mantienen un cariz familiar palpable desde la lista de músicos, que prosigue en la sucesión de historias -de amor, viaje, naturaleza- adaptadas al crisol musical norteamericano (un poco pillados los montajes de portada y contra). Tal vez ahora suenan más formales y ricas, más abducidas por el sistema, pero escrutando los detalles -el brote vocal de insumisión en un tramo de “Heaven Knows” por ejemplo- se aprecia que su música no mengua. Simplemente madura.