Reseñar recurriendo a una ristra de comparaciones es de pobres, lo sé, pero en el caso de “This Is My Hand” (Asthmatic Kitty 2014) de Shara Worden, más conocida como My Brightest Diamond, confluyen tantos elementos de tantas y tan variopintas artistas que resulta difícil abstraerse. Más bien al contrario, tómense las comparaciones en este caso como un cumplido y no como un plagio.

El álbum posee una presencia casi obstinada de la percusión, lo cual nos lleva a un submundo cuyas fronteras vienen acotadas por Tune-Yards o por la St. Vincent reconvertida tras su encontronazo con David Byrne (y esos vientos…). Por debajo no obstante fluyen detalles, pequeños matices que no solamente se intuyen decorativos, sino que inciden -subliminales- en el desarrollo de las composiciones. Estas fronteras no acaban aquí, pues -no sé si debido al estereotipo cantautora/mujer que arrastramos- también desprenden partículas de una folk singer cuya voz prefiere -por sus características- vivir en las mismas octavas que Florence, pero expone las inquietudes del género con la misma intensidad.

Y quedan por mencionar más referentes diagnosticados. Escuchando “Apparition” no puedo evitar imaginar que con otra voz sería Björk, y con otra instrumentación Kate Bush. Sin embargo lo que más convence es una sutileza en las trazas de la música americana pre-rock & roll. “Pressure” y “I Am Not The Bad Guy” tienen un swing escondido que insinúa más que -como Tune-Yards– restriega.; un punto añejo -en el caso de “Looking At The Sun” tipo una Rickie Lee Jones del primer álbum más adocenada-, como el de Julia Holter pero distinto. No sé si me explico. Creo que no. Y por esto mismo me gusta.