El responsable de Sinkane es Ahmed Gallab, músico cuyas influencias responden a los lugares donde ha vivido (Ohio, Sudán, Londres) y a las culturas de las comunidades del entorno. Posee una naturalidad a la hora de enfocar las composiciones propia de los lugares donde la vida, por dura que se vea desde fuera, es más gratificante de lo que parece. Abanico que engloba todos los géneros a los que sea capaz de acceder con su gran despliegue vocal. Cantando Sinkane es simplemente maravilloso.

En “Mean Love” (City Slang 2014) su falsete en seguida se monta a lomos del groove soul de “How We Be”. A pesar del ritmo disco del África seventies de “New Name”, expresa por debajo un tono vocal vulnerable. Lo más impactante sin embargo empieza a suceder a la altura de “Yacha”, donde se comporta como un Curtis Mayfield sobre tramos funk de Isaac Hayes en un utópico concierto en Addis Abeba tras volar con Air Jamaica. O en el crepúsculo africano francófono del siglo XXII mezclando samba con pedal steel en “Moonstruck”. Esta miscelánea tampoco tiene inconveniente en combinar variantes de soul clásico -tipo Al Green en “Mean Love”, o Neville Brothers en “Galley Boys”, ambos con la guitarra resbalando deliciosa- con las de sonido africano vintage, este último quizás lo menos destacable de un álbum cuyo valor reside en la caricia melódica de algunas de sus piezas.