buscando esta plasticidad humana tan difícil de obtener en los confines de la música pensada para máquinas y ejecutada por personas de sensibilidad pop. No pensaba que la frase para resumir el disco de Karen Koltrane me viniese al pelo para la ocasión. Ángel Valiente se hizo acompañar por Miguel Bellas, Pablo P. Campesino e Iñaki Jiménez, quienes ahora sin él pero con Rodrigo Sancho, han iniciado una singladura como Paracaídas que, a tenor de lo escuchado en la maqueta, obligará a tomarlos muy en serio. Las máquinas no se imponen. Los humanos vencen.

Puede que “Pensamiento de Paz Durante Un Ataque Aéreo” (Récords del Mundo 2015) sea fácil de describir en superficie. Arpegios aletargados cuyo origen podría compararse al de los tramos lentos de post rock, y capacidad evocadora bien armada. Pero subyace en el fondo de esta segunda parte de la fórmula un halo intangible casi cinematográfico gracias a los tramos spoken word. Estamos entre el manejo de la dulzura de Remate y la sublimación de tiempos pretéritos de los Montgolfier Brothers iniciales, donde tanto puede influir una relación (hagamos un trato, tú me devuelves todos los discos que te he prestado, y hacemos como si nada hubiera pasado, cantan en la sobrecogedora “Como Si Nada”) como una mirada al retrovisor (imágenes de la Islandia de 1965 en “Sans Soleil”, y el tarareo tipo Destroyer subiendo majestuoso) con un poso subliminal de disco viajero a lo Family con el romanticismo en primer plano. Otros tiempos y otros mundos donde la felicidad, más que un bien escaso, es una meta perfectamente asequible. Solo requiere olvidarnos de nuestras miserias y dejarnos llevar por una máquina de placer celestial. En ella, siempre existirán Paracaídas que nos aterricen sanos y salvos.

 

PD: Lo siento, Miguel, no he podido esperar a la edición oficial en enero. Solo deseo que sea igual de buena que lo que he escuchado.