Me estreno en Musica en la Mochila en la sección de listas. Estos son algunos de los discos internacionales que más han sonado en mi casa.

 

1- “Black Messiah” (D’Angelo and The Vanguard). “It’s about people rising up in Ferguson and in Egypt and in Occupy Wall Street and in a every place where a community has had enough and decides to make change happen…”. Palabras del propIo D’Angelo en las que tiende puentes a toda la comunidad afroamericana, y aclara que ese Mesías Negro no es más que un sentimiento de unidad colectivo. D es un portento de la naturaleza, y sus discos aniquilan cualquier coartada temporal. Son clásicos porqué sí, porque yo lo valgo.

Acompañado por una banda de virtuosos instrumentistas –Questlove y Jesse Johnson entre otros- el de Richmond da un puñetazo encima de la mesa y pone las cosas en su sitio. No podría destacar ninguna canción sobre las demás porque todas son obras de Arte : “Prayer”, con su psicodelia y modulaciones vocales me recuerda a Sly Stone, y en “The Charade” aparece el mejor Prince pizpireto y lascivo. Así hasta doce. Catorce (años) estuvo el mundo sin tener noticias de él. Esta es una obra majestuosa del Al Green de nuestro tiempo. Lo siento Ian, D me pidió cita esta noche…


2- “A Turn of Breath” (Ian William Craig). El canadiense embelesa los sentidos con estas letanías que exaltan añoranzas en color sepia. Un tratado low motion donde conjurar a Johnny Guitar en cinemascope y a ThisMortal Coil, a Penderecki o el ambient pop de los añorados Hood. Un disco cuyo principal mérito reside en que se puede hacer música experimental y ser terriblemente humana y cálida a la vez.

3- “Important Picnic” (Gang Wizard). El combo de Los Angeles siempre han ido a lo suyo, y ahí siguen tras casi dos décadas de insobornable andadura. Fieles a su rock fibroso y de estructuras imprevisibles, este “Important Picnic” es su regreso después de cinco años de silencio. Música obtusa de riffs oblicuos que llaman a las puertas de unos imberbes Half Japanese -“Ugly American”-; deforman acordes para hacer del fuzz un arte de cámara bendecidos por Pete Thomas -“Geese Leash”– , y las guitarras aplican un buen correctivo sonoro en“Feeeee”. Dejando un cadáver exquisito.


4- “Soused” (Sunn O))) & Scott Walker). Recurro al tópico: Noel Scott Engel y el duo de Seattle estaban condenados a entenderse. Eso es lo primero que pensé cuando las huestes de 4AD oficializaban lo que iba a ser uno de los encuentros más sonados del año. Las tupidas capas de minimalismo drone ambiental creando cenefas ricas en matices plásticos y de abstracción desolada y fantasmagórica, le iban como anillo al dedo al bueno de Scott.

Soused” son cinco composiciones en donde los imponentes recitados de Walker se enredan en los angulosos e hiératicos fondos sonoros de Sunn O))). Un perverso ejercicio de pop de cámara en el que inquieta mucho más todo aquello que sucede fuera de plano. El arte de la fuga.



5- “Mo Kolours” (Mo Kolours). Tuve oportunidad de escribir sobre este maravilloso disco de este joven oriundo de las Islas Mauricio afincado en Londres. Soul, calypso, hip hop, Herbie Hancock, y un largo etc más de sonidos familiares en este sound-system del precariado.



6- “Wait ’Til Night” (Cooly G). Después de presentarse en sociedad con “Playin’ Me” (Hyperdub, 2012) la productora londinense traza las coordenadas para la perfecta rave en la soledad de tu habitación: el signo de los tiempos. Ritmos downtempo con violines de fondo -“A Quick Question”-; torch songs de ingravidez aterciopelada -“Like a Woman Should”-, para acabar a sus pies en temas tan preciosos como “Fuck with you”, o la que cierra este gran disco -“The 3 of Us”, de tonalidades jazz, grime, r&b, más lo que ella quiera -. No, no me hablen de FKA Twigs



7- “Black Metal” (Dean Blunt). Dean Blunt es un mundo en sí mismo; su música es anómala, y siempre una mascarada. Gozoso escapismo pop que actúa de sortilegio para exhumar -a su manera, faltaría más- los punteos jangle de Johnny Marr en la inaugural “Lush”, y seguidamente pespuntear una perfecta miniatura pop a la manera de The Durutti Column en “50 Cent”. La joya del disco es “Forever”: bajo un manto de electrónica árida y la repetición extasiada de unas notas de piano, Joanne Robertson canta y lo impregna todo de sensualidad otoñal. Ian Curtis estaría orgulloso de él, y nosotros más de que aparezcan personajes tan geniales como Dean.



8- “pom pom” (Ariel Pink). Ariel Rosenberg firma su primer disco a su nombre y sigue su particular forma de entender la música popular. Rescatando sin pudor del ideario colectivo sonidos arrinconados, para pasarles una buena capa de barniz y lucir de nuevo lustrosos. Aquí hay AOR chispeante y vaporoso -“Lipstick”– a la manera de Hall and Oates, y postpunk ochentero en “Not Enough Violence”. Y sigue para bingo con la mejor canción del año para un servidor, “Put your Number in my Phone”, que es jangle pop de muchos quilates. “Sexual Athletics” es tan bizarra que me hace recordar al gran Frank Zappa aunque, ojo, citar a The Beach Boys y a The Magnetic Fields -soberbia “Picture Me Gone”– se merece amor incondicional. El rosa es el color del amor.



9- “In Conflict” (Owen Pallett). Decía Edgar Ducasse hace unos meses en la crítica a este notable disco que a Owen ya se le puede ir considerando un pequeño gran clásico. Pues tiene más razón que un santo porque “In conflict”, es un disco que de momento no se agota. Formalismos clásicos para rescates emocionales. Un primor.


10-Apéro” (Happy Meals). Otro tanto que se anotan los de Night School Records con la publicación de este ensoñador disco del duo de Glasgow, Happy Meals. Adictivas melodías con sugerentes lineas de sintetizadores -“Crystal Salutation”– que guiñan un ojo a la versión más psicodélica de unos Peaking Lights o a los Stereolab. Hay más: en “Electronic Disco” se acercan a la estética Not Not Fun -un recuerdo a Maria Minerva– ,y la juguetona “Altered Images” parece un descarte de algún recopilatorio del sello Italians Do It Better. Grupo a tener en observación.