Pocos discos más emocionantes existen que estén a la altura de “Blue” de Joni Mitchell; un disco al que siempre acudir para pedir consuelo o simplemente impregnarte de su vitalidad. Hace años una espléndida Laura Sales (¡cuánto se te echa de menos!) escribía en las páginas de un RDL : “ Joni es Joni y es imposible no respetarla, amarla, comprenderla y temerla; todo a la vez…” Este recuerdo a la Mitchell es porque su magia imperecedera recorre los surcos del fantástico disco de la canadiense JenniferCastle. Nacida en Toronto, y buena amiga de Owen Pallett -el cual le hace los arreglos orquestales en más de un tema – se dio a conocer hace unos años bajo el nombre de Castlemusic. y el año pasado debutaba con su propio nombre con este “Pink City” (No Quarter, 2014).

Unas canciones en donde su hermoso fraseo se entrelazan con violines y pianos de mesa camilla -“Truth is the Freshest Fruit” respira ese mismo recogimiento hogareño muy a lo “Tapestry” de Carole King– que irradian esa brillantez ambarina de la Laura Nyro que sangraba en cada estrofa; en otras -“Nature”– el viento acuna las notas de un piano, y ella canta “No family/no universe/no holy god/no mother earth.”. Tocado y hundido.

Brisas country western -flauta y steel guitar en suntuosa comunión – configuran la extraordinaria “Sparta”, y en “Down River” -con la armónica de Kath Bloom– su voz sube y baja creando cenefas otoñales con las que abrigarnos del crudo invierno; la misma intensidad vocal da vida a “Saling Away” en cuyos versos habitan deseos de reafirmación -“I don’t need a home/don’t need a lover/ I’ll be out on my own/Come hell or high water”-,y que parece como si las notas de “California” –de la autora de “Ladies of The Canyon”estuvieran prendidas en el aire, en un viaje maravilloso a través del tiempo. Jennifer es muy jefa.