Se extrañarán de la ausencia de Alt-J por estos parajes hasta ahora, y que no se le prestase atención a un debut tan laureado (premio Mercury incluido) como “An Awesome Wave”. Culpen de ello a un par de escuchas apresuradas influidas por prejuicios, donde se intuía el predominio de las formas sobre el fondo. Como un sonido refulgente por fuera pero vacío por dentro. Más impactante por la amplia paleta musical que por lo que ésta comunicaba. Como unos Radiohead sin el temblor de Thom Yorke. ¡¡Y además triunfando!! No tuvo demasiadas oportunidades deliberadamente, he de reconocerlo.

Ahora, con la serenidad que permite el hecho de habernos conformado con ver auparse un álbum utilizando argumentos de miseria no sentida, percibo “This Is All Yours” (Infectious 2014) como -autosugestión o no- más centrado. Siguen apostando por la variedad de registros -los trucos electrónicos tipo Burial de “Hunger Of The Pine”, el folk gospel de “Pusher”, o el silbido delicado de “Warm Foothills”– aunque no tan indiscriminada. Cierto olor a concepto -los albores con “Arrival In Nara” y “Nara”, el final con “Leaving Nara”– augura este empaque que precisa toda obra ambiciosa. No puedo evitar en contados momentos volver a evocar a Radiohead -como en la muy trabajada “The Gospel Of John Hurt”-, pero ya lo enfoco de modo distinto tras haberme abrumado antes con el funk directo del single “Left Hand Free”.

Sin acabar de fiarme del todo aún, reconozco que miro el icono del triángulo asociado a su nombre con ojos más receptivos. Y si el escepticismo ha dejado paso a la adulación a regañadientes es porque el álbum lo merece. Ojalá su cosquilleo se convierta futuramente en puñalada.