Syro” (Aphex Twin). Tengan por seguro que “Syro” no hubiese gozado de la misma adulación si no entrase con el ímpetu de “minipops 67 (source field mix)”. Ni si hubiese mantenido el mismo ritmo durante toda la canción (ya no digo durante una hora entera). Ni si se hubiese limitado a jugar con el par de ases -los del subidón y los del bajón- que servirían de recurso fácil para Richard James. “maripops 67” empieza de una manera, sigue de otra, y termina de otra. Es escurridiza, en mutación continua, como casi todas las componentes de un álbum que así escapa a cualquier etiqueta fundamentalista. Añádase el factor -muy importante- del retorno ansiado, y tendremos las claves de su éxito.

 

You´re Dead! (Flying Lotus). En términos electrónicos, 19 temas en 38 minutos pasan en un suspiro. En ellos, a su manera, el autor aborda el tema de la muerte -desde el punto de vista de un músico avezado en los nuevos sonidos negros- revistiéndolo de una fusión entre hip hop, dubstep, campanitas, adornos electrónicos -algunos cercanos al new age, por mucho que se empeñen en bautizarlo soft ambient-, y sobre todo jazz, quizás el elemento menos trillado de todos los cócteles operando actualmente en el universo hipster. Estas fantasías boreales, a menudo ribeteadas con un tipo de jazz similar al de Weather Report -de hecho quien colabora es Herbie Hancock-, me ha hecho recordar que aquella banda, en el fondo, me aburría. A buen entendedor…


The Phoenix” (Fhloston Paradigm). El alias de King Britt para la ocasión tiene que ver con una lectura sonora personal de “The Fifth Element”, film futurista de Luc Besson, con Bruce Willis, guión apropiado de Moebius y vestuario de Jean Paul Gaultier. Paisajismo de ambient techno panorámico, con mayoría de instrumentales que aúnan elegancia y tensión. En las piezas con voz colaboran Pia Ercole, Natasha Kmeto, Rachel Claudio y Mario Reynolds. Destaca el tema titular, casi nueve minutos donde el pulso implacable invita a abrazar su ritmo aunque su austeridad impide asociarlo a Disclosure. Si se presta atención a estas catorce canciones, surgen pequeños detalles muy interesantes.

 

Forgetting The Present” (Remember Remember). Inevitables, por instrumentales y escoceses, las comparaciones con Mogwai, los dueños de la discográfica. Pero no estamos hablando de post rock, sino de una parte de éste, la tranquila, la que evita las turbulencias. ¿Math rock o prog florido? Formando viñetas donde la transparencia jamás se deja eclipsar por la instrumentación, los protagonistas -sintes a la cabeza- se entremezclan con un relajo inusual en este tipo de música. Abstracta y al mismo tiempo mutante.

 

Tomorrow Modern Boxes” (Thom Yorke). Sigue Thom erre que erre en dos propósitos. El primero, intentar solucionar el problema grave que enfrenta a la industria discográfica con la era cibernética. Por ello este álbum, al igual que “In Rainbows”, se distribuye apelando a la conciencia del consumidor. El segundo, el musical, conseguir fundir voz y sonido en un mismo plano electrónico indivisible. Desde “Kid A” hasta hoy han transcurrido quince años, desde su anterior disco en solitario -exceptuaremos Atoms For Peace, excursión con otros músicos- ocho. Apenas presenta diferencias musicales con “The Eraser” midiéndolos según parámetros electrónicos, aunque me llega menos angustiado. Los beats sórdidos en primer plano han decrecido en favor del piano y de una textura vocal donde la aflicción ha dejado paso a otros sentimientos menos negativos (aunque igualmente tristes). A destacar la presencia de Colin Greenwood ayudando en las tareas compositoras de “Guess Again!”. Y las melodías atrapadas entre los bleeps de “The Mother Lode” y “Nose Grows Some”: Si ambas pueden considerarse descartes del próximo álbum de Radiohead, mis expectativas se disparan.

 

Await Barbarians” (Alexis Taylor). A la espera del nuevo trabajo de Hot Chip, imaginaba un adelanto en formato individual. El piano trucado del instrumental “Lazy Bones” ya avisa. “From The Halfway Line”, con sus acordes de guitarra escocida, podría venir de un Will Oldham con voz confidente. Tiene Alexis además la sensatez de seguir con una balada tranquila -que repetirá al final en otra versión- antes de proceder a experimentos varios que, por muy cuestionables que sean, brotan con una dignidad supina. Además prioriza un intimismo hermoso y variado -en “Immune System” retuerce la belleza como David Sylvian, mientras que el andamio modesto de “Dolly And Porter”, “Elvis Has Left The Building”, “Where Would I Be?” y “Am I Not A Soldier?” se desliza como el silencio de la miel en el paladar- inesperadamente bienvenido. Lo que se pide a un músico cuando decide lanzar un álbum al margen del grupo. Distinto y personal. Más que interesante. Todo un ejemplo.