Regions” (Ellis Island Sound). Un manjar para que degusten y disfruten los más bregados. Peter Astor (The Weather Prophets) y David Sheppard (State River Widening) colaboran esporádicamente bajo este nombre desde hace más de quince años. Olvidan sus preocupaciones individuales durante unos días y se dejan ir. Música que fluye como una sesión improvisada, con una pizca de ritmo electrónico al estilo Here We Go Magic en un club fuera de horario a puerta cerrada. El ritmo carnavalesco en modo chill out de “So Much Water Close To Home”, con un trombón relajado entre el repiqueteo de glockenspiel; el humo dub de “Offices At Night”; la oriental “The Letting Go”; la cimbreante “Herr Ya Ya” o el ritmo tozudo de “Worlds Ahead”. Una apuesta variada y global. Esto es vida…

 

Strange Friend” (The Phantom Band). Si de algo pecan estos escoceses es de centrarse más en moldear un sonido propio que en obtener composiciones memorables. Después de cinco años y tres álbumes, siguen la senda marcada al comienzo y apenas se mueven de sus márgenes. Ritmo alemán con los cantos pulidos por una voz amiga entonando en clave de folk escocés. Nadie podrá negarles solidez y coherencia porque el combinado, debido a un nivel equilibrado -que ni mejora ni empeora-, es marca de la casa. Ahora bien, de las sesiones de esta grabación sobraron algunos temas que no encajaban -más experimentales, largos, y alguno sórdido- y se publican estos días en otro disco titulado “Fears Trending”.

 

Hypnotized” (Dream Police). La mitad de The Men, o sea Mark Perro y Nick Chiericozzi, se decuelgan con este proyecto paralelo donde dar rienda suelta a su vena más anfetamínica. Hipnotizados. Hipnóticos. Hipnotizantes. Bastantes canciones influidas por la mezcla de garage, rock alemán y psicodelia -de Suicide a Spacemen 3-, menos cuadriculados que Crocodiles, no tan exultantes como aquellos Secret Machines, y con un guiño de guitarras blues rock -en la telaraña de “Iris” incluso revolotea algún solo digno de los Pink Floyd de “Wish You Were Here”– para desengrasar el pulso motorik típico de “Pouring Rain” y “Let It Be”.

 

Old Fears” (School Of Language). El segundo álbum de Dave Brewis lejos de la órbita familiar junto a Peter en Field Music sigue el procedimiento habitual estilístico: rock inteligente bien articulado -entre LCD Soundsystem, Prince y Steely Dan– y autogestionado. Puede ser más seco (“Between The Suburbs”), intrincado (en otras manos más brutas “Small Words” sería prog) o humano, como en “A Smile Cracks”, que por cierto me tiene intrigado.¿Alguien ha confirmado que el texto alude a la lectura de un libro para aprender catalán? Esto sintoniza con el nombre School Of Language.

 

Frozen By Sight” (Paul Smith & Peter Brewis). Casualidades. Peter, el hermano de Dave en Field Music, con sus ritmos de relajo quebrado y respaldado por instrumentos de cuerda, pone la alfombra roja a la voz de Paul Smith de Maximo Park. La orfebrería instrumental sirve de contrapeso a estructuras sin melodías precisas, deleitándonos con un discurrir fluvial, como si Neil Hannon se entretuviese en la parte más elíptica del repertorio de The Divine Comedy. Pop de cámara viajero -extractos del diario de carretera de Smith-, como reflejan los títulos de las canciones: “Santa Monica”, “Exiting Hyde Park Towers”, “Barcelona (At Eye Level)” -otra coincidencia si lo del libro catalán fuese cierto-, “Mount Wellington Rises”, “Budapest”, “Perth To Bunbury”, “Philly”, etc. Con una melancolía tibia implorando otra escucha.

 

Close To The Glass” (The Notwist). Es bueno tener de vuelta a estos alemanes después de seis años, uno de los ejemplos a seguir si se quiere emparejar pop y electrónica desde un prisma fiable. Conviven IDM con guitarras sin decantarse por un hijo predilecto. Menos pretenciosos que Radiohead y más enfrascados en los pequeños detalles sonoros (ligeros efluvios de los primeros múm). Escuchando “Kong” piensas en The Postal Service, y con “7-Hour Drive” caes en la cuenta que uno de ellos tuvo que ver con la excursión electrónica de Conor Oberst en “Digital Ash In A Digital Urn” hace exactamente una década. Incluso en “Steppin´ In” hay acústicas, sangre humana y efectos orquestales como contraste a la siguiente –“Lineri”-, más cercana a los postulados de The Field.

 

Benjamin Booker” (Benjamin Booker). Cuando utilizamos términos como rock & roll, rhythm & blues o blues a la ligera, corremos el riesgo de pervertir su sentido original. Para poner las cosas en su sitio sirven discos como éste. Benjamin, con su voz de color rasposa, desde el primer acorde de “Violent Shiver” enseña las entrañas del rock & roll de máximo octanaje, su procedencia y sobre todo las razones –“Always Waiting”, “Wicked Waters”, “Old Hearts”– por las que es tan trepidante y contagioso. Sin salirse del guión, crea texturas para su tiempo -final con noise de “Spoon Out My Eyeballs”, una balada, o en “By The Evening”– sin perder la esencia original. “Chippewa” es r&b y “Have You Seen My Son?” es “Proud Mary” acelerada, como si unos TV On The Radio desbravados hubiesen escuchado a Creedence Clearwater Revival. O, buscando un símil de moda, como D´Angelo con el soul. Solo se trata de resetar y actualizar lo que jamás debe perecer. Sangre, sudor y lágrimas (de alegría).