Suena “Shame on you” y su sonidos te remiten a lugares conocidos; una orografía en la que sentirse como en casa porque la conoces al dedillo. Malcolm Scarpa lleva ya tiempo – ojo, debutó a principios de los 90 con aquel extraordinario álbum homónimo – siendo uno de los músicos más inclasificables e imprescindibles del pop de aquí. Un tipo de artista que, para qué mentir, está en peligro de extinción. Una exultante combinación de sonidos voluptuosos y de tenue nostalgia, más un arsenal de estribillos de los que salen victoriosos en mil batallas. Estamos de enhorabuena: “Something Like That” (Sunthunder Records, 2015) no tiene desperdicio alguno.

El madrileño es un agudo observador y atrapa en sus canciones -grandes en la pequeña distancia- todos esos pequeños instantes de tiempo, aquellos gestos cuya trascendencia nos ennoblece.Todo bien macerado en ese ya característico sonido de crooner juglaresco. Un desgarbado cantante melódico que se sabe al dedillo las Sagradas Escrituras del pop según San Ray Davies en la genial “The Strangest Family” -esas palmas y ese burbujeo psicodélico tan strawberry-fields-foreveriano es precioso-; y si a la épica de feriante, de herencia Beatles, de “Heart to Heart” se le une el tacto aterciopelado de las canciones de Todd Rundgren, irremediablemente entramos en un loop peligroso.

El juego de funambulismo kamikaze continua con texturas embriagadas en neones y humo -“Dissonance in Blue”, cantada en castellano-, y en otras se siente la mar de a gusto tejiendo briosas estampas rock -“El Baile de Luisa Lonesome”– o ya sea revisitando al Elvis Costello más intimo en la impagable “Please Don’t Cry” y al David Bowie -“Tic Tac”– circa 1972. Disco maravilloso.