Hasta ahora Sean Schuster-Craig se manejaba en el campo de artistas multimedia. En sus comienzos era estrictamente alternativo, pero después de bastantes grabaciones y sesiones bajo nombres diversos -el que más, Kid Slizzard– adoptó el de Jib Kidder decantándose por avanzar poco a poco a formas indies más amables donde los samples y la cacharrería compartiesen estancia con voz y textos, hecho que sucedió a partir de “Dreams Inside Of Dreams” en 2012 (para entendernos, otros títulos anteriores fueron “Music For Hypnotised Minds” o “Etudes Series 1”).

A pesar de su aparente construcción compleja, “Teaspoon To The Ocean” (Domino 2015), sea debido a la nueva discográfica o al golpe del timón, es fácil de asimilar. Mucho más fácil por ejemplo que Dan Deacon. Pop electrónico capaz de combinar sus aspiraciones vanguardistas con instinto melódico (no consigue estribillos como The Postal Service, por supuesto). Sean, vista la abundante presencia de autotune, aún sigue inseguro respecto a su voz y prefiere armonizarla con el resto de la grabación enfatizando el carácter electrónico del proyecto, que cuenta con algún invitado de postín (como Julia Holter en “Appetites” y “Illustration”).

Yo sin embargo me quedo con la pieza más sencilla -llámenla tonta si quieren-, “Dozens”, atravesada por una guitarra surfera deslizante rota solo por otra arisca que releva a la voz. Es corta y, sí, es tonta, pero tan refrescante como para permitirnos poco después encarar lozanos los casi diez minutos de “Melt Me” (con su paso solemne tipo “Biko” de Peter Gabriel).

A juego con las tonalidades del diseño gráfico, electrónica de color pastel.