Desde la misma portada de “Jelly Beat” (Foehn 2015) muy evocadora de la de “Strawberry Jam”, no pueden evitar los barceloneses Ocellot la comparación con los Animal Collective más benignos. Añádase que el tema inicial se titula “Jelly Soul”, el diseño de la contraportada y la foto interior se compone de chuches saturadas de color, y puede uno hacerse a la idea de lo que encontrará.

Conducen el grupo Marc Fernández y Elaine Phelan por senderos afines al synth pop, donde las entradas de pandereta navideña se combinan con tonadas bien conseguidas. La de “Fake That Jar” es muy Panda Bear, mientras en “Slow Dream” se decantan por multiplicar los efectos de regusto Passion Pit, si se apura llegando a rozar los placeres de aquel magnífico “Moondagger” de Deastro.

Portadores de un sonido lujoso -sobre todo comparado a escala nacional- y sin intención alguna de hacer daño, más bien al contrario, Ocellot ofrecen 27 minutos de euforia lisérgica para disfrutar plenamente del hedonismo estival mediterráneo.