De acuerdo, algunos somos más pesados que otros en la recomendación de un grupo. Reincidentes, tarados. Sobretodo si aparentemente la música a tratar apenas tiene relevancia más allá de hacerte pasar un buen rato. No obstante, por mucho que asumamos nuestras psicopatías, no podemos silenciar nuestro entusiasmo cada vez que se publica uno de estos discos.

El hecho de que San Cisco en “Gracetown” (Island City 2015) persistan en la linea intrascendente de sus trabajos anteriores implica que, desde aquí, también se mantenga el amor incondicional por sus tonadas sencillas. Se pueden apuntar ciertos intentos de cambio pero jamás cuestionarlos: esta vez procuran variar inyectando funk aguado -como en “Snow”– o algún beat vigoroso –“RUN”– sin conseguir eclipsar los momentos en los que aparece la guitarra traslucida. Porque lo que importa es esa alegría pop desenfadada de “Too Much Time Together”, que no pide grandes esfuerzos de asimilación sino tan solo cariño. Y por mucho que se intuya un recorrido predecible y a veces plano a medida que el álbum avanza, también se presiente que tarde o temprano agarrarán una buena baza para ganar la partida. Ésta viene en forma de trío de ases antes de encarrilar el final: los destellos de ternura de “Mistakes” desprenden el perfume de la juventud eterna; impecables los matices Vampire Weekend -si en reseñas anteriores se mencionaba al Paul Simon de “Graceland”, cabe interpretar como un guiño el título “Gracetown”– de las voces inocentes de “About You”, así como los brotes cristalinos de “Skool”.

Sí. Demasiado fáciles para presumir de buen gusto citándolos. ¿Y quién puede adjudicarse el título de padre de la razón y del buen gusto? ¿Los veletas de siempre?