La hora de la verdad. Después de un más que prometedor primer álbum como “Beachcomber´s Windowsill” (2010), Stornoway se enfangaron en un sonido que corría el riesgo de anegar las distintas posibilidades del grupo. Un potencial que va más allá del folk de cámara, de piano, violines y la voz bonita de Brian Briggs.

Todo ha dado un vuelco inesperado al reclutar la mano productora solvente de Gil Norton, capaz de entender tanto a Pixies como a The Triffids. El caso es que la mutación en “Bonxie” (Cooking Vinyl 2015) deviene exuberancia en su total plenitud. Este grupo es capaz de absorber una variedad de influencias importantes y regurgitarlas de modo personal. Empiezan con “Between Saltmarsh And The Sea” como un King Creosote con mecánica digital, generando dinamismo similar al de Passion Pit o Chvrches en “Get Low”. Antes de evocar su vertiente campestre (esta vez filtrando a Fleet Foxes en “The Road You Didn´t Take”, “Josephine” y “We Were Giants”), apuestan por un tipo de arreglos suntuosos y refulgentes de estertor sixties (tipo “Everlasting Love” en “Man On Wire”, más norteamericano en “Love Song Of The Beta Male”), hasta incluso llegar a bordar un ska en clave adorablemente descafeinada en “Lost Youth” (como Vampire Weekend con lo africano). Y es que casi no me dejo ninguna si aseguro que “When You´re Feeling Gentle” es un primor. Más aún, “Bonxie” me parece -sea mérito de Stornoway o de Norton– una maravilla en planteamiento, reconversión, diseño y ejecución.