Desde la primera nota de “Huarache Lights”, se huele que “Why Make Sense?” (Domino 2015), el sexto -¡¡¡sexto!!!- de Hot Chip es su mejor disco. Es EL disco. De hecho se huele desde que el año pasado Alexis Taylor ensambló sus inquietudes personales en el incomprendido “Await Barbarians”. Con él venía a decir que guardaba el material más directo para el siguiente del grupo.

Decía que desde la primera nota de “Huarache Lights” con el ritmo musculoso mientras la voz cálida de Taylor hace estiramientos, fluye una sensación de bonanza a modo de presagio. ¿Cuántos años llevan porfiando Hot Chip en la frontera de las bandas etiquetadas como trascendentes? Siempre entregando discos dignos y funcionales. Con el buen tino conjugando ritmo, electrónica y piel blanca. Hasta ahora no eran tan eficaces como Pet Shop Boys a la hora de incrustar el pop en su pentagrama, y seguramente tampoco había sido su prioridad. Es más, cada vez que se acercaban al formato accesible sonaban alicaídos, mientras relucían trajinando con ritmos -como “Cry For You”– colando alguna subida melódica.

Estas diez canciones juntas por fin los ponen en la órbita de los nombres con un disco esencial. No sobra nada, ni siquiera cuando se ponen en plan Stevie Wonder distendido (“Started Right”). No puede evitarse la comparación con Pet Shop Boys en “Dark Night”, con una mezcla que atrapa en su magnificencia, con todo en su sitio, perfecto (coro, sintetizador…). O el baladón encerrado en “So Much Further To Go”. O el hipnotismo de “Need You Now” con esa entrada abriendo paso al texto rumbo a lo sublime. Además cierran mediante “Why Make Sense?” con la plomiza contundencia ascendente que requiere un estribillo con tintes de himno.

Sí, les ha costado lo suyo llegar hasta el sexto. El más adulto. El más maduro. El mejor, insistimos. O cuando la inteligencia se impone a lo vulgar con discreción.