No va a ser fácil de explicar. En esta página han escrito unos cuantos colaboradores, algunos amigos entre sí, otros conocidos, compañeros de profesión y a menudo personas cuyo único nexo es la afinidad -más que de estilos- de modo de enfocar su amor por la música. Dos que actualmente contribuyen con asiduidad son Edgar Ducasse desde Madrid y Luis Moner desde Barcelona.

Una de las mayores sorpresas con las que me he encontrado en estos ocho años de singladura es cuando Luis me avisa hace pocas semanas que ha de darme una noticia. Ha decidido montar Discos Belamarh y ya tiene su primera referencia a punto, nada menos que cinco canciones interpretadas por Margarita Tremblay , hermana de Aroah, con su compañero Jesús Fernández (Edgar Ducasse, quien tocó en Criaturas Celestiales y Sector De Agitadas) bajo el nombre de El Maestro Y Margarita. Aclara Luis: la filosofía de Belamarh será editar músicas que tengan un sello distintivo y que huyan del estereotipo indie. La gestación de este disco fue vivida muy intensamente por los tres, para bien y para mal. El parto fue duro pero la recompensa vale toda esta espera.

A la excelente elección del nombre aludiendo al libro inacabado de Mijail Bulgákov -quien quemó el escrito cuando lo tenía a medias tal como lo hizo su personaje Maestro– utilizando la coincidencia con el nombre de Tremblay, se le ha de sumar la hermosa portada de época en el café Barbieri madrileño, y el título revelador “Hypnos” (Belamarh 2015), sueño en griego.

Jesús resume las razones del largo proceso de gestación del proyecto. Al grabarse parte en casa y parte en un estudio, digamos que los tiempos se dilatan. Realmente lo fuimos grabando desde finales del 2012 (la primera de ellas, “Cuando duermes”, es de esa época) y hasta principios del 2014 (sin prisa), y luego la grabación de voces y la mezcla final ya fue en un estudio a principios de este año. En cuanto a nuestro proceso de composición, Margarita realiza unos bocetos musicales (con o sin piano), y por encima yo voy perfilando una melodía de voz. Cuando la canción va quedando con la forma definitiva, ella remata los arreglos y yo termino de aconsejar sobre la estructura final, colaborando en la programación. Finalmente me encargo de las letras.

Si me dicen que los cinco temas se grabaron con una orquesta lo creería, e incluso en la entrada de “En Bucle”, lo que me pareció una guitarra -tipo Bill Callahan– no lo es. Es más, no hay guitarra en ninguna de las canciones. Todo suena sobrio, elegante y orquestado aunque sea fruto de la tecnología casera. Domina la voz de ella, siempre serena entre la ambientación de cámara, centrándose la parte vocal de él en los dos cortes de la segunda cara. En el último, “La Hechizada”, incluso se escabullen del tono erudito para coquetear con el ritmo latino. Yo sin embargo, de momento -hasta familiarizarme con el resto- me seguiré quedando con esas capas tan bien formadas de “En Bucle”, insinuando sin mostrarlo el pop que lleva en sus entrañas.

El disco está dedicado a Beguemot, su gata, un guiño más al libro de Bulgákov. Como se aprecia, concepto no falta. Parabienes a todos los implicados.