El segmento country, en sus distintas variantes -que son bastantes-, no goza en estos momentos de la fertilidad necesaria para atraer la atención del consumidor de rock. Un par de álbumes al año traspasan la frontera de la especialización y penetran en una audiencia más amplia. Veremos si es el caso de The Deslondes.

Teloneros -y con músicos afines- de Hurray For The Riff Raff, causan una impresión excelente con su álbum homónimo (New West 2015). Nada rupturistas pero expertos en manejar y combinar distintos resortes del género -instrumentales, energéticos, divertidos y dramáticos, según-, proponen un repaso a las esencias sureñas que perfuman a los habitantes de la zona. El honky tonk dejado del arranque de “Fought The Blues And Won” puede convertirse en un cántico de equipo en “The Real Deal” si se cuenta con algo artesanalmente destilado a mano, sobre todo cuando la guitarra enhebra fina. También demuestran buena cuna interpretando country blues con el mismo trote pausado de Hank Williams en “Low Down Soul”, o pulsando territorio outlaw -sin la gravedad vocal de Johnny Cash– en “Time To Believe In”. Lo que no obstante al final vence es precisamente lo subliminal, lo que no se revela en seguida. Detalles que solo quienes han mamado esta música pueden suministrar, como la armónica suave apostillando “Simple And True”, o el piano tipo Randy Newman de “Out On The Rise” con los vientos y la slide mancomunados. The Deslondes en 2015, como Sturgill Simpson en 2014, son un gajo de tradición a modo de rastro en tiempos díscolos para que ésta no se pierda.