Impresiona el acabado de “Solar Rapé” (Pueblo 2015), primer álbum bajo su nombre de Carlos Timón, veterano de la escena nacional pretérita (Kebrantas, Insecto, Lava) que lo ha grabado en Norteamérica con la producción de Scott Solter (The Mountain Goats, Centro-Matic), con una columna vertebral formada por Jonathan Henderson y Matthias Bossi.

Sin embargo, a pesar del bombo y platillo de los nombres asociados a él en la hoja de prensa, lo que se revela en las doce piezas es la perfecta conexión entre instrumentos y composición. De los principios alternativos de Carlos queda la inquietud por el sonido -la transición hacia el jazz y la tropicalia– con la inclusión de cinco instrumentales –“Mambo Jambo”, “Gliese 581*”, “Vistarama”, “Solar Rapé” y “Redención”, alguno con reminiscencias hispanas- sin alterar la suavidad de todo el conjunto. Un poco como The Sea And Cake.

A ello hay que sumar el encaje elegante de todo lo instrumental en la estructura de una canción pop. Se percibe desde el principio, con el sustrato tropical de “Rose Mary Y Yo” alimentado por personajes con nombres propios, hasta el final en “El Director Estrella” donde consolida su lado folk. Yo quiero destacar especialmente el tono sepia crepuscular de una composición sabia como “Carta Al Desastre” -aquí me recuerda a Abraham Boba– y sobre todo la que ha de considerarse la mejor pieza del lote, una “Grandes Amigos” tan fina y aterciopelada con su tarareo innato que durará semanas en la memoria. Lástima que sea tan corta, porque podría pasarme el día silbándola.