En su momento, 2013, escuché “No Regrets” de Chastity Belt sin esforzarme en aprehender seriamente sus posibilidades. Otro grupo de chicas intentando salir adelante desde la costa norte del Pacífico con su poca experiencia instrumental para sacar adelante sus inquietudes.

Nada más empezar con “Drone” el nuevo álbum “Time To Go Home” (Hardly Art 2015) se percibe la evolución. Su perspectiva del hedonismo ha madurado cruzando la acera de K records a Sleater-Kinney, y aunque provoquen titulando temas como “Cool Slut”, fluye una urgencia en las guitarras más allá de lo primario del debut. Se presiente en el tono casi maníaco repitiendo la frase he was just another man trying to teach me something. Lo obsesivo del eco con que la escupe Julia Shapiro, similar a Savages, deja entrever varias lecturas (el encuentro con un pervertido quizá o, lo más probable, la denuncia de ciertas actitudes varoniles menospreciando a las mujeres). No es un acto de intensidad sangrante sino una aseveración resabiada.

Que “Time To Go Home” empiece oscura seguramente tiene algo que ver con la producción de Matthew Simms, relacionado con Wire, Bill Fay y It Hugs Back. Les saca el nervio que llevan dentro -en “Trapped” e incluso en la vertiginosa “The Thing” parecen el equivalente femenino a DIIV– pero también consigue crear la telaraña apropiada en cada tramo de canción: por ejemplo esas hipérboles en “Joke” que al quinto minuto, cuando ya todo parecía exprimido, desembocan en una secuencia de puro embrujo.

Lo que durante unas semanas parecía un sonido carente de la vitalidad interior que en apariencia propone, se ha ido fortaleciendo con el paso del tiempo y las escuchas hasta definir este trabajo de Chastity Belt como uno de los más absorbentes del año.