Mi admiración por JD Souther viene de lejos, anterior incluso a los tiempos de Souther-Hillman-Furay Band. Cuando Eagles dominaban California, su nombre aparecía por doquier. Fue coautor de varias canciones de la banda -algunas mis preferidas, como “New Kid In Town” o “Best Of My Love”– pues en el pleistoceno tenía montada una franquicia con Glenn Frey llamada Longbranch Pennywhistle, y todos buscaban su consejo -algunos más que eso, como Linda Ronstadt– hasta que el huracán punk borró de la memoria colectiva todo lo que ocurrió musicalmente en aquel estado después de Love y antes de Warren Zevon. El caso es que John David incluso disfrutó de un éxito bajo su nombre en 1979, “You´re Only Lonely” (con Jackson Browne en los coros). Yo le guardo cariño especial a su álbum anterior, “Black Rose”.

Después de permanecer en la sombra casi un cuarto de siglo, volvió en 2008. “Tenderness” (Sony Masterworks 2015) es su tercera entrega desde entonces, un disco maduro para gente madura (lo digo en el mejor sentido para no parecer pedante: podría sustituir maduro por experto). Colaboran amigos de antes (del entorno de Browne), nuevos (del de T-Bone Burnett, como Jay Bellerose, presente en el excelente trabajo de Punch Brothers) y de siempre (Dean Parks, Jeff Coffin), que combinan la delicadeza del compositor con las inclinaciones hacia arreglos de jazz típicos de la edad. Aún se percibe cierto aroma Eagles cuando dobla voces, tal que “Something In The Dark”, pero las piezas que de verdad importan son las interpretadas como sentado sobre un taburete de porcelana. “This House” abre la veda, y al poco tiempo estás pensando -soñando- con quién te apetecería bailar solos “Dance Real Slow”, o quén te gustaría -aparte de tu madre- que te arrullara con una canción de cuna como “Horses In Blue”. Siempre con una elegancia nocturna que, gracias a detalles de orquesta del más puro estilo Randy Newman o Jim Webb -ahí flota “Need Somebody”-, elevan el nivel hasta rozar el sobresaliente.

Me vuelvo a dirigir a ti, Paddy McAloon. Asoma la nariz, porfa, y diles a tus feligreses que JD Souther es muy bueno. Es que si lo digo yo no me creerán.