Debido a un par de arranques como el de “Honey, I Don´t Know” en su nuevo álbum “Country Agenda” (Sinderlyn 2015), recordando vagamente “Truckin´”, a Alex Bleeker And The Freaks se les está comparando con los Grateful Dead campechanos de 1969/70. También la manera de estirarse la música perezosa a remolque de la voz, las guitarras a cámara lenta y el piano omnipresente (además de la portada), contribuyen a reafirmarse en la comparación. Y, por encima de todo, está la devoción de Alex por el grupo de Jerry Garcia que le ha empujado a colaboraciones con alguno de sus componentes.

De todos los proyectos paralelos de los miembros de Real Estate, el del bajista es el más lejano a los postulados colindantes de Galaxie 500. Prefiere Bleeker apostar por sonidos regios -que no recios- arraigados a la tierra. En ocasiones mira a lo sureño, mezclando las razas con cadencia tan agradable –“Turtle Dove”– que, de ser más exultante, rozaría los dedos de los pies de los Little Feat de “Dixie Chicken”. Y, si optase por vientos, hubiesen sido los de Muscle Shoals.

En otros momentos otea el estado californiano (“California”, la brisa de percusión suave de “Sealong Hair”). Su virtud principal no obstante s conseguir una amalgama personal sin deudas flagrantes. Se aprecia cuando nos deleitamos en el ronroneo de wah wah -¿también slide?- de “Portrait” con la guitarra acústica flotando sobre piano eléctrico. Estos músicos tienen capacidad de transmitir con sutileza.