Una buena amiga hace unos días me puso en alerta. Un inciso en nuestra conversación- no recuerdo sobre qué versaba: el alcohol y la memoria ¡vaya par!-, y ella saca su tablet para que vea un video por youtube. Una chica se contoneaba rindiendo homenaje a Michael Jackson sobre un fondo rojo. Su baile era de una plasticidad asombrosa, y si a esto le unimos una melodía irresistible urdida sobre una base de beats secos muy indietrónica -respiren, esto no va por esos funestos derroteros aunque ya sabemos que hay sombras muy alargadas-, y sección de cuerda. Sensual y etéreo. “Saint Claude” es el tema en cuestión. Mi amiga sabe que todo aquello que guiñe un ojo cómplice a jacko ya tiene mis parabienes.

Christine and The Queens es el nombre artístico de la joven Héloïsse Letissier. Su biografía es la de una chica rebelde que abandona su Paris natal para trasladarse a vivir a Londres. Aquí se mueve en los ambientes gay, y eso le permite reencontrarse con su cuerpo liberándose de un pasado de incomprensión a causa de su orientación sexual. En “Chaleur Humaine” (Because, 2015) no hay atisbo de ajuste de cuentas con el pasado, no hay rencores; este es un disco que ahonda en temas que rehuyen lo previsible del lugar común -la soledad en la gran ciudad, la identidad de género, el cuerpo femenino como acto de sabotaje- gracias a un punto de vista a medio camino entre lo naïf y lo transgresor.

Producido por Ash Workman, – parte de responsabilidad tiene él del peculiar sonido de los Metronomy– es un álbum en el que Letissier recita versos – en francés e inglés- donde se posiciona en contra de los cánones de belleza serviles -“Half Ladies”-, mientras que en “Narcissus is Back” revela su admiración por el Peter Gabriel de “So”. Más canciones redondas como la inagural “iT” en la que la tesitura de su voz resuena muy parecida a la de Caroline Polacheck – la música de la francesa se rige por coordenadas rítmicas muy parecidas a la de Chairlift-, o “Science Fiction” que se agita nerviosa como las sinfonías de bolsillo de Lykke Li. Hasta se atreve con una versión de “ParadisPerdus” de Christophe y Jean Michel Jarre, y se queda tan ancha. Tengo ganas de seguirle la pista.