Early one morning the sun was shinning

I was laying in bed

Wondering if she´d changed at all

If her hair was still red.

 

Así empieza “Blood On The Tracks” (Columbia 1975) de Bob Dylan, mi álbum favorito de todos los tiempos. Muchos se preguntarán qué vemos en él sus incondicionales para proclamar semejante afirmación con orgullo inquebrantable. ¿No hay discos musicalmente mejores? ¿No hay canciones mejores? ¿Incluso Dylan no tiene grabaciones más importantes? ¡Claro que sí! El caso es que para mí no. Al menos como obra de coherencia capaz de cambiar mi percepción del aire que ha de fluir entre verso y verso para permitir que mi imaginación interactúe. Con un concepto ambiguo y abierto: sus problemas con su esposa Sara, unidos a esa óptica viajera nómada donde encuentros y desencuentros se suceden sobre una cartografía mutante, en la que los nombres de los lugares importan más por su rima que por su trascendencia.

Llevamos cuarenta años juntos. Estas canciones me acompañan cada vez que mi corazón sufre un sobresalto, como viñetas preventivas de lo que me puede suceder si dejo que él tome decisiones que le corresponden a mi mente. Cierto, he sido educado como un petimetre de ciencias pero siento como un heartbroken de letras. Y ese conflicto interior entre lo que es y lo que pudo ser, lo que fue pero ya no será, entre lo que debe ser y lo que te gustaría que fuese, me persigue y me perseguirá más que de vez en cuando en todas las relaciones emocionales con las que me tope. Cuarenta años y sigo sin encontrarle el sustituto que permita sangrar las heridas con su misma compasión. Muchísima sangre en sus surcos para ayudar a cicatrizarlas. Compre usted este disco y tal vez alguno de ellos le ayude a mantenerse vivo. Palpitando.

 

Tangled Up In Blue”. Nos auguraban una vida común dura, con razón. Estoy en el borde de la carretera, la lluvia mojándome los zapatos. Debería dirigirme a la costa este. Ella estaba casada cuando nos conocimos y lo intentamos. Rompimos en una noche triste y oscura , ambos sabiendo que era lo mejor. Se giró mientras me marchaba y la escuché decir sobre mi hombro `nos veremos algún día en la avenida´. Trabajé en un pesquero cerca de Delacroix. Estaba solo pero el pasado me rondaba y, pese a conocer a muchas mujeres, ella nunca abandonó mi mente.

Ella trabajaba en un antro topless donde entré para tomar una cerveza. Estudió las arrugas de mi cara y me sentí incómodo cuando se agachó para abrocharme los cordones de los zapatos. `Pensé que nunca me saludarías´, dijo, `pareces un tipo callado´. Abrió un libro de poemas de un autor italiano del siglo XIII. Viví con ellos en Montague Street, en un sótano; había música en los cafés por la noche, y revolución en el aire. Lo único que sabía yo hacer es seguir y seguir y seguir, como el pájaro que voló. Necesito volver a ella de algún modo. Sigo en la carretera en busca de otra coyuntura. Siempre hemos sentido lo mismo. Tan solo lo veíamos desde un punto de vista distinto.

 

A Simple Twist Of Fate”. Se sentaron juntos en el parque mientras el cielo del atardecer se tornaba oscuro. Ella le miró y él sintió una centella punzarle los huesos. Entonces se sintió solo. Caminaron por el viejo canal y entraron en un hotel extraño con neón resplandeciente. Sonaba un saxo en algún lugar lejano. Se despertó. La habitación estaba vacía. Se dijo a sí mismo que no le importaba. Empujó la ventana hasta abrirla. Sintió una soledad por dentro que no podía explicar, traída por un simple capricho del destino.

Ahora él escucha el tic tac de los relojes, camina con un loro que habla, la busca en todos los muelles donde frecuentan los marineros. A lo mejor ella le vuelve algún día a escoger. ¿Cuánto deberá esperar? Una vez más debido a un simple capricho del destino. Sigo creyendo que era mi alma gemela, pero perdí el anillo. Ella nació en primavera, pero yo nací demasiado tarde. Culpa a un simple capricho del destino.

 

You´re A Big Girl Now”. Nuestra conversación fue corta y dulce. Casi me tumbó. Estoy de vuelta en la lluvia, y tú en tierra seca. De alguna manera lo has conseguido. Ahora eres una chica grande. El tiempo es como un avión a reacción, se mueve rápido, lástima que lo que compartimos no pueda durar. Puedo cambiar, lo juro. El amor es simple. Lo supiste todo el tiempo, yo lo estoy aprendiendo estos días. Oh, sé dónde encontrarte, en la habitación de alguien. Es el precio que he de pagar. Eres una chica grande en todos los sentidos.

Se aproxima un cambio de tiempo, dicen que será severo; me estoy volviendo loco con ese dolor que para y empieza, como un sacacorchos en mi corazón, desde que nos hemos separado.

 

Idiot Wind”. Una de las dos piezas largas del álbum. Dylan recupera la rabia de “Like A Rolling Stone” para escenificar las desavenencias, siempre con el mismo estribillo sentenciando cada viñeta. Viento idiota, soplando cada vez que mueves tus dientes. Eres una idiota, nena, es un milagro que aún puedas respirar. Finalmente sin embargo acepta el reparto de culpa. Viento idiota, soplando entre los botones de nuestros abrigos, soplando entre las cartas que escribimos. Viento idiota, soplando entre el polvo de nuestros estantes. Somos idiotas, nena, es un milagro que incluso sepamos alimentarnos.

 

Lily, Rosemary And The Jack Of Hearts”. Para la otra canción larga, el autor propone el escenario de un tugurio western jugando con la jota de corazones (la carta y el galán). Se deleita describiendo a los personajes -el juez borracho, el minero caciquil Big Jim– y las situaciones -el crescendo, el climax, el epílogo- con esa maestría marca de la casa. Bien podría rodarse un cortometraje con un guión así.

 

If You See Her, Say Hello”. Si la ves, la saludas. Podría estar en Tánger. Se fue de aquí empezando la primavera. Vive allí, me han dicho. Le dices que estoy bien, aunque las cosas vayan despacio. Puede que piense que la he olvidado. No le digas que no es así. Rompimos como a menudo hacen los amantes. Pensar en la manera cómo se fue aquella noche sigue estremeciéndome. Y aunque nuestra separación me agujereó el corazón, sigue viviendo dentro de mí, nunca hemos estado separados.

Si consigues acercarte a ella, dale un beso por mí. Siempre la he respetado, aunque el sabor amargo sigue presente desde la noche que intenté hacerla quedarse. Y si ella pasa por aquí algún día, no soy tan difícil de encontrar. Le dices que me busque. Si tiene tiempo.

 

Shelter From The Storm”. Era en otra vida. Una de pena y sangre. Cuando la oscuridad era una virtud y el camino estaba lleno de barro. Yo llegué del páramo, una criatura sin forma. `Entra´, me dijo, `te daré cobijo de la tormenta´. Si vuelvo a pasar por aquí otra vez, puedes estar seguro que haré lo que sea por ella, sobre eso he dado mi palabra. En un mundo de muerte con ojos de acero y hombres que matan por calentarse, `entra´, me dijo, `te daré cobijo de la tormenta´. De pronto me giré y allí estaba ella, con pulseras de plata en sus muñecas y flores en su cabello. Caminó tan grácil hacia mí y cogió mi corona de espinas. `Entra´, me dijo, `te daré cobijo de la tormenta´.

Ahora hay una pared entre nosotros, algo se ha perdido. Lo di por hecho sin contrastar los avisos. En un pueblecito en la colina apostaban por mi ropa. Imploré salvación y me dieron una dosis letal. Ofrecí mi inocencia y me pagaron con desdén. `Entra´, me dijo, `te daré cobijo de la tormenta´. Ahora vivo en un país extranjero pero voy a cruzar la linea. La belleza pasea por el filo de una navaja, algún día la haré mía. Y si tan solo pudiera retrasar el reloj, a cuando Dios y ella nacieron, `entra´, me dijo, `te daré cobijo de la tormenta´.

 

No es la última del álbum pero la dejo para el final porque es la merecedora de cerrarlo. “You´re Gonna Make Me Lonesome When You Go”. He visto el amor pasar por mi puerta. Nunca ha estado tan cerca antes. Nunca tan fácil o tan lento. He estado disparando en la oscuridad demasiado tiempo; cuando algo no está bien es que está mal. Me vas a dejar muy solo cuando marches.

Solo he conocido el amor chapucero, siempre me ha golpeado desde abajo. Esta vez es más correcto, haciendo diana, tan directo. No puedo recordar lo que estaba pensando, me estás mimando demasiado, cariño, podría quedarme contigo para siempre sin darme cuenta del paso del tiempo. Situaciones así acabaron tristes, relaciones todas han sido malas. Las mías como Verlaine y Rimbaud. Te buscaré en la vieja Honolulu, San Francisco, Ashtabula, me vas a dejar ahora, lo sé. Pero te veré arriba en el cielo, en la hierba alta,en los que quiero. Me vas a dejar muy solo cuando marches.

No me resisto a reproducir este final tan líricamente contundente en su lengua materna.

 

But I´ll see you in the sky above

In the tall grass, in the ones I love

You´re gonna make me lonesome when you go

 

 

Estos textos son mucho más frondosos que mi traducción libre, apresuradamente resumida, desordenada. Los he interpretado a mi manera según se han ido entrometiendo en el guión adaptado personal de mi conciencia. Son el giro de tuerca que proyectan al poeta juvenil social enfadado -las consignas contestatarias, política de campus- hacia el universo infinito de quienes atrapan el don maravilloso de los sentimientos humanos para crear arte.

Casi cuatro años atrás ya insistí en la posdata de “Old Ideas” de Leonard Cohen recordando un prólogo: “gracias a Dylan aprendí el significado del verbo soñar. Y muchas cosas más, casi todas las de provecho que sé. El resto, lo trivial –saludar, dejar pasar primero a las damas, los validos de los Felipes, derivadas, integrales y la reproducción del caracol-, lo aprendí en el colegio”.

 

Felices fiestas.