Rara avis procedente de Holanda. O no tan rara, lo cual la hace aún mejor. De un tiempo a esta parte ha avanzado muchísimo la música compuesta -e interpretada- por mujeres, y numerosos álbumes protagonizados por ellas alcanzan las partes más altas de las listas (tanto las de éxito como las que resumen lo mejor del año).

La música de Chantal Acda no obstante da un rodeo a este arco de estilos tan inmenso a nuestra disposición para centrarse en la esencia -opinión personal- de lo que espero cuando me etiquetan una forma artística como femenina al uso. Más allá del arte en primer plano de Björk, de Julia Holter y de Kate Bush; de la perspectiva desgarradora de Torres; o de la dulzura empalagosa de artistas que todos conocemos.

The Sparkle In Our Flaws” (Glitterhouse 2015) es sensibilidad pura. No dura. La que se yergue con enorme presencia cuando quien escucha flaquea ante la ausencia. Sutil, acústica, con tenues matices amparada en la maestría de Peter Broderick (y su hermana Heather Woods Broderick, aportando la parte menos inquietante de sus devaneos con Sharon Van Etten). Uno traga saliva ante la poesía aural de “Homes” con ese minimalismo en cinemascope tras una voz que roza el cielo cuando entran los violines. Escoltada por la no menos temblorosa “Everything And Everyone”. Dotada –“The Other Way”– de una espiritualidad sosegada que se ilumina con el ribete de sordina nocturna. Y llevada al infinito pluscuamperfecto en el final de “The Sparkle In Our Flaws” -por algo da título al disco- cuando los coros se escapan de la resignación tipo Van Etten y trepan hasta abrazarte en su plenitud. A día de hoy Holly Herndon o FKA Twigs no son las rara avis. Chantal Acda sí.

Estoy absorto contemplando un video anterior suyo de “Arms Up High” -dedicado a su padre- en el que ella aparece contraponiendo la soledad de la pérdida con planos abrazada al percusionista Eric Thielemans. Hay algo allí, intangible, modestamente rodado, desafiando nuestros sentidos con la intención de llevarlos al límite. Como Low. Mordiendo quedos donde más duele.