No existen géneros musicales repulsivos, por mucha afinidad que sintamos hacia otros: existen discos que gustan o que no gustan. A mí por ejemplo, cuando me tientan citando math rock o prog, no me suelen crear expectativas de bonanza.

Pero a veces surgen productos que traspasan los clichés distintivos hasta conectar con nuestro paladar. Tal vez el factor humano de The Phoenix Foundation, precisamente una de las carencias de los estilos fríos, es lo que más destaca del álbum “Give Up Your Dreams” (Memphis Industries 2015), sexto de estos veteranos neozelandeses. El que no se deja lleva por la técnica y mantiene la prioridad de una buena composición. Entre lo monolítico y lo etéreo de Foals (“Playing Dead”), frondoso y a la vez energético (“Silent Orb”), con concesiones al soul blanco a través de unos coros directos a la vena (“Celestial Bodies”), incrustan lo envolvente (“Prawn”) entre sus pulsos trepidantes (“Bob Lennon John Dylan”, “Give Up Your Dreams”), consiguiendo hacernos flotar sin dejar de avanzar. Su presencia aquí podría parecer una frivolidad, de modo que solo el paso del tiempo dará o quitará razones. The Phoenix Foundation llevan mucho tiempo picando piedra. No creo que dejen pasar su oportunidad ahora que han dado con la veta.