Se le echaba de menos, y mucho. Han pasado seis años desde “Chorando Aprendese” (Foehn, 2009), y las cosas por el pop español siguen igual: todos encantados de conocerse, ¡qué les voy a contar! Aquí está de vuelta el de Quins para dar un golpe en la mesa y despertarnos del letargo. Tal y como está la industria de la música -dudo que exista ya, pero pongamos que hablo de ella- editar un triple cd es ya un suicidio comercial, pero es que a Emilio José las canciones le salen a borbotones y no me extraña si tienes como referente a Prince. “Agricultura Livre” (Foehn, 2015) se presenta en sociedad con el gallego en portada como dios le trajo al mundo, deambulando tan alegremente por el bosque. ¡Ojo! en la contraportada se deja un portátil abierto por si hay que dar señales de vida. En las numerosas entrevistas que estos días está dando nuestro juan-palomo-del-pop ha comentado que estos casi sesenta (¡glups!) temas nacen de un mismo proceso de trabajo, o lo que es lo mismo, aquí no hay descartes porque todos ellos -ya sean de veinte minutos o borradores de segundos- tienen un significado totalizador y unitario. Esa sensación de unidad es la que se respira en el devenir de este selvático -y errático en parte- tratado de folk ¿post?moderno; una imbricada y torrencial hoja de ruta de un artista que no conoce límites aunque sí sus limitaciones. Verá amigo lector, reseñar un disco como éste sin antes haberlo reposado y sedimentado en mi cabeza es una tarea casi imposible, pero el tema se complica aún más si les digo que, quizás, el misterio de este artefacto no lo conseguiré desentrañar hasta que no hayan pasado meses o años. Mejor dosificar las emociones que desatan este cancionero que se quiere culto y popular; autista y globalizador; localista e irresistiblemente universal. Las travesuras de “Pet Sounds”, “Sign O’ The Times”, “Força Bruta”o “69 Love Songs” aquí toman vida propia. ¿Desvarío? Paso al siguiente párrafo.

Prometo desdecirme de todo esto dentro de unos días. Los días pasan, y las múltiples capas de lectura de estos temas y de estos títulos de canciones -emoticonos, palabras en árabe, o simples signos fonéticos- me intrigan. De momento me dejo arrullar por los sonidos envolventes que recuerdan a la psicodelia de unos Ducktails veraneando en Kinshasa en preciosidades como “Sexo, Ecologia, Espiritualidade” o “Age/Podemos”; en otras como“Coalición Galega” Emilio José da hostias a diestro y siniestro, y me lo imagino correteando por el bosque silbando cantigas hasta el atardecer. Un consejo, no se dejen engatusar por naderías como PXXR GVNG y muévanse apretando los dientes con el vaivén de “ALOHAnet” y “Xero (cocaína)”; luego envíen un whatsApp de voz a su novia canturreándoles “Kim Kardashian” y verán como todo fluye.