Nadie hubiese apostado por Bill Ryder-Jones tras la experiencia en The Coral. Pero su atrevimiento conceptual con “If…”, y su posterior confirmación como gran compositor de metereología triste en su primer álbum “normal” (“A Bad Wind Blows In My Heart”) y esas versiones desoladoras en su bandcamp, le habían granjeado una legión estimable de seguidores.

El listón se mantiene -según para quién incluso sube- en “West Kirby County Primary” (Domino 2015). Ha vuelto a reorientar el decorado, tal vez espoleado por la fiereza del grupo que coprodujo, The Wytches. Ha aparcado el piano retomando la guitarra, esta vez más eléctrica y abrasiva aunque enfocada a la acidez lánguida. Andaría entre Elliott Smith, el Joe McAlinden de Superstar, y Mark Linkous: retazos en “Two To Birkenhead” y “Catharine And Huskisson” que no escatiman melancolía pese al tono afilado. Más robusto, algo tosco, e incluso explorando una inmersión más densa (“Satellites”).

Me quedo sin embargo con las pinceladas vaporosas insinuadas en “Let´s Get Away From Here”, o con la sentida -hermano fallecido- “Daniel”. O, por darle la razón al situarla estratégicamente, con la final “Seabirds”. Bill sigue apostando, pese a las variantes, por el tono confidencial rezumando honestidad. Pocos músicos ingleses -no escoceses- podrían hacerse pasar actualmente por norteamericanos. Él es uno de ellos. Es un elogio.