Juguemos con paralelismos. Dos ejemplos a colación: The Feelies sentaron cátedra con su primer álbum “Crazy Rhythms” en 1980 sin conseguir superarlo después. Real Estate serían el reverso de la moneda. Apuntaron al principio (2009) un futuro esperanzador, edificando su consolidación disco tras disco. ¿Relación? Aunque la música de ambos no pueda definirse con los mismos adjetivos, comparten un no-sé-qué indescriptible inherente a la denominación de origen: New Jersey. Es esa nebulosa de electricidad contaminante que sintetiza mucha música procedente del radio de acción neoyorkino, desde The Velvet Underground a East River Pipe.

Pues bien, en “All Odds End” (Slumberland 2015) The Mantles atrapan un cóctel de las dos bandas -una pizca más de The Feelies en la receta- con la baza oculta para echar por tierra la tesis: son de Oakland, California. El único argumento para mantenerla erguida es que su música no era exactamente así en el pasado (ya se mencionó la psicodelia suave mezclada con folk muy en la lejanía, entre The Allah-Las y Byrds, al comentar el álbum previo), y que se deduce la llegada a este punto a través de un proceso evolutivo.

Aparte de soltar algún que otro acorde con ánimo de explosionar (“Police My Love”), predomina desde “Island” la rítmica machacona de los primeros, apurando en “Stay” el ámbito metropolitano (¿incluimos a Jonathan Richman y Ezra Furman?). Y, si nos ponemos a buscar ejemplos de los segundos, nada mejor que esas cenefas tan recomendables del año pasado en “Door Frame” como pudieran ser las de Ducktails. Diez canciones en media hora. Pim pam pum.