Before We Forgot How To Dream” (SOAK). Precioso título de álbum el de esta cantautora adolescente de Irlanda del Norte, que debuta con la seguridad de quien se sabe respaldada por personas que confían en su talento. No es un disco folk, como tampoco lo son los de Villagers (comparten productor): sin salirse de las canciones formales, expone la fuerza de la juventud -frustraciones, anhelos- en cada palabra por delicada que suene. Por el enjambre de canciones lentas -muy bien decoradas- emerge “Some Creatures” como tema pegadizo, cuyos primeros quince segundos comparten acordes con “Stand By Me”. Quienes disfrutan con discos bien acabados, globalmente sólidos, están de enhorabuena. Este notable alto debería ser solo el principio.

 

The Other Side Of Desire” (Rickie Lee Jones). Tras diez años sin componer, reaparece desde Nueva Orleans con presupuesto bajo, ideas claras y madurez contrastada. Predominan los estilos básicos, destacando blues (según los cánones de la ciudad en “J´ai Connais Pas”, con mención a Biloxi), country acompasado (“Valtz De Mon Pere” es un vals de manual, mientras “Christmas In New Orleans” lo es también, pero en clave slo-mo navideña). Y se guarda los arreglos regios para momentos muy determinantes como en “I Wasn´t There”. Bienvenida de nuevo.


 

Tomorrow Will Be Beautiful” (Flo Morrissey). A veces la música se revela antes de ser escuchada; a través de los títulos. Una adolescente británica debuta con canciones como “Pages Of Gold”, “Woman Of Secret Gold” y “Sleeplessly Dreaming”. Vuela vocalmente en la franja alta. En “If You Can´t Love This All Goes Away”, el recato angelical de su registro presagia que finalmente ha aparecido una garganta capaz de relevar a la mítica Mary Margaret O´Hara. Cierto, le sobran detalles de debutante precoz que ha bebido de fuentes recientes como Joanna Newsom -no hace falta retorcer tanto los arreglos, quizá aconsejada por el productor Noah Georgeson– pero a tenor de sus dotes y de su manejo experto del clacisismo -a veces maravilloso como en “Why”-, está en el buen camino. Un debut excelente. (Reseña de Rockdelux resumida).

 

Ones And Sixes” (Low). Después de la aventura con Jeff Tweedy a la producción, el trío ha grabado en territorio del vecino Justin Vernon (distancia de Duluth a Eau Claire, 150 millas). Son los Low de siempre, cada vez más sabios y maduros. “Gentle” abre con trote fúnebre, que de hecho en (casi) todas las piezas de su discografía es muy similar. Se permiten alguna licencia, como la percusión de “Congregation”, o probar con esquemas más instantáneos (rozando el pop en “No End” y sobre todo en “What Part Of Me”). No obstante prevalece lo (afortunadamente) inmutable e intransferible: Mimi elegíaca, Alan más lastimoso, una pieza de diez minutos, etc; y sobre todo la certeza de que con Low tan fundamental es lo que se escucha como lo que no. la quietud inquietante. En Minnesota el frío sigue penetrando el huesos.