Guillermo Farré es uno de los artistas patrios más inspirados de los últimos años. Lo demuestran canciones que, bajo el alias de Wild Honey, susurran ecuaciones laberínticas de hermosos entramados, y de difícil solución. Aquí van algunas de esas canciones que, quizás, nos ayudarán a despejar la incógnita.



“Habanera del primer amor” (Vainica Doble, Ariola, 1973)

“London, London”(Caetano Veloso, Famous, 1971)

 

Se escuchaba mucha música en mi casa: Vainica Doble, Radio Futura o cosas como el primer disco de The Beat. Mis padres me tuvieron cuando eran casi adolescentes, y sin ser unos aficionados locos de la música estaban conectados con lo que se hacía en ese momento. Estas dos canciones, que son parte de mis recuerdos infantiles, me sirven para enlazar muy claramente la música con la que crecí, y la música que he acabado haciendo con Wild Honey.


“Veronica hates me”(Screeching Weasel, Lookout! Records, 1991) 

“I’m still crying” (Go Sailor, Lookout! Records, 1996)

Todo el punk rock que salió alrededor de Green Day, Rancid, y bandas similares a mediados de los 90 me pilló de lleno en la adolescencia y fue la primera vez que me volqué en música que era 100% propia y ajena a lo que me había llegado por mi familia. Mi grupo de amigos y yo empezamos a comprar discos, ir conciertos o escribir fanzines. Go Sailor es un grupo que sigo escuchando mucho de esa época y que me abrió otro tipo de puertas, ya que tirando del hilo llegué a cosas como Elliott Smith, por ejemplo.

 

“Walking up a one way street”(Willie Tee, Atlantic, 1965)

“That summer feeling”(Jonathan Richman, Rough Trade, 1984)


Desde los 18 a los 23 años toqué en muchísimos grupos, y mi relación con la música era febril. Gran parte de mis mejores amigos los conocí por entonces en foros de Internet o compartiendo escenario y estas dos canciones me teletransportan directamente a esa época, donde descubrir canciones y grupos era algo constante. Discos que me obsesionaban esos años como “Friends” de Beach Boys o “Odessey and Oracle” de The Zombies, siguen siendo mis favoritos, es posible que lo que abrazas con esa edad ya queda fijado en tu ADN de alguna manera.

 

Vonal Declosion” (Stereolab, Elektra, 2004)

Workinonit” (J Dilla, Stone Throw Records, 2005)


Cuando empecé a grabar canciones como Wild Honey el aspecto que más me empezó a interesar de la música es la producción. Los discos de Stereolab me dejan la boca abierta por lo inventivos y complejos que pueden llegar a ser, y trabajar con Tim Gane en el segundo disco de Wild Honey fue no solo el sueño de un fan, sino todo un master en producción. J Dilla, al igual que Stereolab, me abrió los ojos a jugar con diferentes géneros y a esa estética de cortar y pegar y de baja fidelidad que podía replicar en cierta manera en mi propia casa.

 

Sea calls me home” (Julia Holter, Domino, 2015)

Windowpane” (Mild High Club, Circle Star Records, 2015)

El estar siempre al acecho de nuevas que me emocionen me genera a veces cierta ansiedad, ya que lo que buscas es repetir un subidón o un vuelco al corazón con una canción que no has escuchado antes, y no siempre ocurre con frecuencia. En los últimos meses ese momento de quedarme deslumbrado me ha ocurrido con canciones del último disco de Julia Holter, o del debut de Mild High Club que he escuchado sin parar.