Desde Athens, Georgia (como R.E.M) y respaldada por músicos vecinos de Deerhunter, ha dado forma Kristine Leschper a Mothers en torno a la combinación resultante entre su voz y el manejo emocional que hace de ella. Está por encima -en tono, en temblor, en elegancia- de otras cantautoras de folk indie edificado sobre guitarras heridas como Waxahatchee,Torres, Sharon Van Etten o Angel Olsen, manteniéndose además humildemente integrada en un sonido de banda, pese a que la guitarra de acidez estilizada sea su mejor valedora.

Muestra Kristine la versatilidad de sus gorgoritos, sea respaldada solo por un violín (“Too Small For Eyes”) como adentrándose en ritmos más pétreos (“Copper Mines”), entregándose impetuosa (como 10000 Maniacs en “It Hurts Until It Doesn´t”, muy lograda) o jugando con un tipo de rasgueo de humor cambiante (excelentes los tramos donde resplandece “Blood-letting”). A medida que nos familiarizamos con las canciones sin embargo se empieza a intuir un escalafón superior. Casi imperceptible sola con la guitarra al final de “Nesting Behavior”, y mucho más flagrante en “Hold Your Own Hand”, cuando a la plegaria del primer minuto le sigue algo más profundo que roza el éxtasis. Como una Mary Margaret O´Hara de excursión en tierras de post rock y slowcore. Palabras mayores.