I studied history

while you did biology

To you the human body

didn’t hold any mystery

We were young but imagined

we were so sophisticated

Telling everyone we knew

that rock was overrated

We stayed out ’til late

five nights a week

and felt so chic”

Echo de menos a los Pet Shop Boys melancólicos e incisivos; sí, a todos nos vienen a la cabeza “Being Boring”, “My October Symphony”,It Always Comes As A Surprise” , o “The Samurai In Autumn”; con “Yes” -su último gran disco, aunque redescubrir “Elysium” sienta de maravilla- se atisbó clase a raudales con perlas de similar pelaje como “King Of Rome” o “Vulnerable”. Los PSB – a priori, y salvo honrosas excepciones- cuando se ponen  bakalas me excitan más bien poco aunque (casi) siempre dan en la diana melódica, y uno se olvida de pedirles explicaciones hasta acabar desarmado y rendido a sus pies. Por eso son la mejor banda de pop inglesa de los últimos veinte años.

Super” (x2, 2016) está producido de nuevo por Stuart Price como el anterior, y especialmente mediocre, “Electric”. Si en este la canción estrella era esa adorable bizarrada “Love Is A Bourgeois Contruct” (Bach meets New Order en una rave de botellón, o algo así), en este nuevo álbum ya pueden contar con otro hitazo para la posteridad: “The Pop Kids” es una Obra de Arte sacada a tiempo de las temibles manos de Price; una melodía infinita bien mullida de sintes house marca-de-la-casa abrazando los eternos dilemas existenciales de NeilChris. Un must que crece a cada escucha. En “Twenty-Something”dan vida a una especie de reguetón con perfiles barrocos, y les sale la mar de pintoresco y disfrutable; el medio tiempo de “Sad Robot World” con versos desarmantes “It can take your breath away/ the silent dedication/A mechanical ballet/of slow deliberation” recrea bases que dieron forma y sentido al“Behaviour”, y en “Say It To Me” Price los hace sonar como el “Sorry” de Madonna, y eso no tengo claro si me gusta o disgusta a estas alturas de la película. El dúo maravillas da bandazos con temas desafortunados: ese intento de italodisco en “Pazzo!” es feote, y en el ambient de “Inner Sanctum” unos quieren ver la grandeza de “Euroboy” , y yo  en esa producción tan hueca veo un homenaje a Robert Miles (¡glups!). Un disco muy mediocre. Seguiremos esperando.