Si en los ochenta parte de los catálogos de escuderías británicas como Factory o Rough Trade contaron con su puntual –y casi milagrosa- distribución en España a través del sello Nuevos Medios, de manera semejante nuestros vecinos portugueses contaron con semejantes novedades, en su caso a través de la discográfica Fundação Atlântica. Constituida en 1982 por el estudiante de sociología Miguel Esteves Cardoso -afincado por aquel entonces en Manchester– y Pedro Ayres Magalhães (después componente de Madredeus) y cerrada en 1985, tuvo en su corta vida el privilegio de publicar las primeras referencias de grupos legendarios del país como Sétima Legião o Delfins. Además, gracias a su estrecha amistad con Tony Wilson, se dio la oportunidad de sacar a la luz en exclusiva una grabación de Durutti Column (aquí sin el artículo pero siempre con la falta ortográfica del anarquista español), fetiches de la marca inglesa. Dicha exclusividad propició un agrio desencuentro entre Wilson y Cardoso, ya que el segundo acabó aferrándose a todos los derechos de la obra.

Lo que en un principio iba a ser una colaboración destinada a un single entre el sello portugués y Vini Reilly (factótum de la Columna Durutti), acabó ampliándose a todo un lp, “Amigos em Portugal” (reeditado este año por Durutti), grabado íntegramente en Paço de Arcos, población situada a mitad de camino entre Lisboa y Estoril, allá donde muere el río Tajo y nace el sol detenido al que tantas veces cantó Pessoa.

Se suele considerar “LC” (Factory, 1981), el segundo de sus álbumes, como el más logrado de sus discos, o por lo menos el más atinado de la primera época. Sin embargo, la escucha atenta de su aventura lusa da que pensar: líneas melódicas (aún) más definidas y límpidas que, unidas al acertado protagonismo del piano (le da una mayor profundidad a las composiciones de Reilly, ayuda a atenuar el entusiasmo a las seis cuerdas y redefine la brumosa evocación que, indefectiblemente, siempre se asocia al mancuriano) dan suficiente margen para rebatir aquella hipótesis.

Un trabajo mayoritariamente instrumental –la proporción es de 10 a 3- y, a causa de la convivencia, contaminado con bastantes títulos en portugués; se permite (desorientados) guiños, como aquellos en los que acaban queriendo amagar un samba -como ocurre en la pieza titular o en “Lies Of Mercy”, que recuerda muchísimo en la limitada forma de cantar a Arto Lindsay– siempre de esa manera. El resto se corresponde más con los paisajes conocidos de la neblina del norte de Inglaterra y con los hallazgos crepusculares y desvaídos que, en tiempo real, practicaban unos tal Felt.

No se puede entender la música de Cocteau Twins, Owen Pallett o la saga Montgolfier Brothers (At Swim Two Birds y, sobre todo, Gnac) sin el influjo preciosista de The Durutti Column. Tampoco –como mínimo- los diseños de carátulas de los primeros discos de gente de aquí como La Dama Se Esconde o Religión sin la influencia de la que ilustraba originalmente “Amigos em Portugal”. The Durutti Column atenuaron el post-punk: le dieron, entre tanto acorde correoso y tanto funk desmañado, una pátina de introversión y recogimiento muy necesaria y purificante. Conviene recordar todo (aqu)ello.