Internet: la tumba para unos, la cuna para otros. Que la industria discográfica sea incapaz de resistir los embistes de la (r)evolución tecnológica no impide recurrir al enemigo para recortar gastos. Las dietas de los cazatalentos han sido borradas por la comodidad de la pequeña pantalla, con la audiencia señalando el camino. Ocurrió con el primer álbum de Arctic Monkeys una década atrás, y desde entonces centenares de bandas han conseguido distribución física después de popularizarse en las redes sociales.

Desde East Yorkshire, dos jovenzuelos (Jack Sedman y Harry Draper) se han ido forjando un nombre, Seafret, a base de lanzar composiciones a la órbita digital con una fórmula. No es muy distinta a la de los últimos Coldplay, “Seven Years Old” o James Bay pero en formato dúo. ¿Qué les hace merecedores de aparecer por estos lares? “Tell Me It´s Real” (Columbia 2016), un álbum muy completo aunque seguramente poco comprensible en un país poco dado a dúos masculinos rentables (del Dúo Dinámico a Andy Y Lucas: aquí nunca hemos fabricado un equivalente patrio a Simon & Garfunkel).

Decía que es un álbum muy completo por el elevado porcentaje de acierto compositor. No les pidamos a “Breathe”, “Oceans” (aparece en el clip un actor de “Juego De Tronos”, siete millones de visitas), “Tell Me It´s Real” y “To The Sea” (ayudados por el joven talento intimista femenino emergente desde Irlanda de Rosie Carney) emociones inéditas; son carne de MTV por separado. Sin embargo juntas funcionan a modo de `Grandes Éxitos´ precoz. No soy capaz de intuir si es el principio de una carrera o tan solo ese manojo de composiciones atesoradas durante su adolescencia que no se puede repetir intencionadamente.

No saldrán en tu revista ni en tu página favoritas. Un guilty pleasure en toda regla.