La relación entre Thao Nguyen (la protagonista de Thao & The Get Down Stay Down) y Merril Garbus (de tUnE-yArDs) viene de lejos. Los ancestros asiáticos de la primera la han dirigido hacia parámetros de artista alternativa donde impera una lógica sonora distinta, como la de Garbus. Esta reanudación colaboradora ha puesto al servicio de la voz en primer plano el entramado rítmico de voluptuosidad tribal que tan bien maneja la segunda. Es la dinámica seca, de síncope compulsivo, pasando por encima de la temática -su padre en el objetivo-, la que hace de “A Man Alive” (Ribbon 2016) un prodigio de contundencia sonora.

Al igual que cuando St. Vincent decidió someter su estilo a las veleidades de la percusión, aquí el minimalismo con pinceladas electrónicas se agiganta. Cualquier detalle percusivo -en “Give Me Peace” los hay por doquier- deslumbra y se agiganta a su modesta manera (“Departure”). No faltan pasajes que con producción más accesible serían estribillos killers: el de “Nobody Dies” prende, y los coros junto a la cadencia de “Hand To God” se tararean como “Walk On The Wild Side”. Y aunque Thao desengrasa hacia la mitad del álbum con la frágil “Millionaire”, las anteriores “Guts” y “Fool Forever” muestran la buena mano en la fisión de agudos procedentes al unísono de la voz, guitarras y electrónica.

Todo esto no se descubre a través de una escucha casual. Hay que perseverar. Contonearse en el transcurso de “Endless Love”, sumirse en su ritmo mientras la guitarra raspa por entre él, cerrar los ojos y recuperar el canturreo vocal…aquí hay mucha madeja que desentrañar. Subiendo.