A medida que se percata de la pérdida de la adolescencia, Greta Kline, la hija de Kevin Kline, empieza por un lado a soltar lastre mientras por el otro coge fuelle de cara al futuro. En “Next Thing” (Bayonet 2016), segundo álbum como Frankie Cosmos de menos de media hora y quince canciones, se las apaña para mostrarse niña y mujer a la par. Dispara miniaturas cotidianas retratando los problemas del tránsito generacional, viñetas que parecen extraídas de un diario que dentro de no mucho tiempo se avergonzará tanto de leer en voz alta como para sus adentros.

¿El magnetismo del disco? Que todos hemos pasado por lo mismo (algunos ni lo hemos superado). Cuando arranca “Floated In” con la frase I floated in and started living, predice el discurso desde lo embrionario, regodeándose en “If I Had A Dog”, tan directa -repetirá en “Sappho”– con la guitarra suave en el epílogo. Y en seguida descubre las palpitaciones de cualquier corazón juvenil -la frase you make me feel like a fool looking for you en “Fool”– hasta encarar el cambio de década en “I´m 20” con el mágico ooooh ooooh transbordador también entrañable en “Outside With The Cuties”.

A estas alturas, conscientes de que -tal como mandan los cánones hormonales en el manual de K records- a Kline le encanta dibujar un corazón e inmediatamente romper el garabato en una misma canción, quebrando y reconstruyendo en minuto y medio, nos conformamos con disfrutar de los detalles de cada retablo: el ascenso de los teclados en “On The Lips”, la frase goodbye forever, what the fuck en “Is It Possible/Sleep Song”, los tramos que suben y bajan delicados en “What If”, la percusión cayendo como una gota sobre el teclado en “O Dreaded C Town” mientras sentencia now you´re a ghost, a memory, o la conexión con un título de Belle & Sebastian -se parece a los escoceses también por la erudición fruto de la inseguridad que se pretende emitir a ciertas edades- de “Sinister”. El pop amateur siempre existirá mientras el ser humano procree.