Oh No” (Hyperdub 2016) es un fabuloso disco de POP. Un disco para gozar, canturrear y bailar al mismo tiempo que uno descubre matices con cada escucha, se maravilla de la exquisitez y el atrevimiento con la que está confeccionada cada canción y piensa en miles de artistas y de sonidos que le recuerdan a lo que está sonando, pero es incapaz de concretarlo en nada porque nunca ha escuchado algo exactamente igual. Genuina magia POP, al fín y al cabo. Ese embrujo inexplicable que me lleva a sentir que este es un disco y una artista diferente a la que abro una estancia especial en mi corazón y en mi memoria. Y si bien no puedo descifrar qué hay en este disco que me impulsa a pensar de esta manera, sí puedo, al menos, describir y contextualizar su contenido para el lector que pueda estar preguntándose si seguir o no mi encendida recomendación de escucharlo.

 

En cierto modo, Jessy Lanza me recuerda a mi admirada Julia Holter. Ambas recibieron formación académica, Julia en la música contemporánea y Jessy en el jazz, y ambas mostraron un enorme talento para asimilar y desarrollar sus conceptos. Pero las dos han preferido trasladar esos conocimientos al resbaladizo y volátil terreno del pop. Ninguna de ellas posee un chorro de voz poderoso y sin embargo las dos han sabido convertir esa “debilidad” en su rasgo definitorio y en su mayor fortaleza.

 

En el caso de Jessy Lanza, su voz temblorosa, aguda y quebradiza no parece la más adecuada para desarrollar ese R&B que tanto ama y que impregna toda su obra. Pero funciona, vaya si funciona. “Pull My Hair Back”, su primer disco para Hyperdub, con su hierática portada en blanco y negro y ciertos efluvios de dubstep gaseoso muy en la línea del sello, se antoja hoy una velada insinuación de lo que vendría después. Jessy Lanza tenía ya grandes y pegadizas canciones pero ya sea por inseguridad o por tratar de ajustarse al máximo a una determinada estética, a veces quedan difuminadas en la bruma de los arreglos.

 

Oh No” nos la muestra en color y rodeada de un halo luminoso en su portada. Su expresión no varía demasiado de la de “Pull My Hair Back”, en esencia sigue siendo la misma artista y persona, pero el ropaje de sus canciones y su forma de transmitirlas ha variado sustancialmente. Cocinado durante meses, a fuego lento, junto a Jeremy Greenspan (Junior Boys), “Oh No” es un disco triunfal, excitante y por momentos, incluso explosivo (el infeccioso single “It Means I love You” sin ir más lejos). Jessy Lanza vive de la música, coordina workshops de electrónica DIY para chicas y se siente más segura para actuar en directo desde que comparte escenario con su amiga Tori como percusionista; es ya una diva en toda la regla, y su vibrante música se nutre sin complejos de R&B, dubstep, juke, footwork y lo que se ponga por delante, para generar una colección de ritmos y melodías irresistibles que no deja de tener un delicioso punto freak –esa voz, ese leve aire de universitaria estudiosa y un poco despistada-, que la hace única.