Encomiable la actividad reciente del mallorquín Toni Verd durante el 2016. Por un lado cubre el folk medieval mediterráneo compaginando textos de poetas en Els Brots con “Belles Cançonetes Per A Belles Persones”. Por otro, junto a Elisabetta Monacelli al cello, ejecuta un derivado de cámara de extraordinaria placidez como Alens. Y le queda energía para un álbum como Aucell Cantaire del mismo título (Bubota 2016) donde maneja su faceta trovadora.

A priori nada nuevo: folk de cantautor en la tradición de los países catalanes. Hilando más fino no obstante se desprenden conclusiones interesantes. La carcasa de folk con tono más o menos grave (en “Memòria” se intuye al Don McLean espartano primigenio) recibe en muchos momentos un plus litúrgico que lo eleva por encima de lo mundano, llámesele religioso, fervoroso o simplemente místico: no en vano encontraremos piezas tituladas Al·leluia” y “Miracles”. Se contrasta definitivamente una vez superado el ecuador del disco, en “Pensament”, sinfonía perfecta, en una “Celebrem” que repesca dinámicas de trance de Animal Collective, o en el esbelto cierre de “Avui”. Demasiados factores positivos para permanecer en el anonimato.