¿Cuántas veces a lo largo de estos años he estado a punto de rescatar algún disco de Mull Historical Society? Tanto por su calidad componiendo pop radiante como por su distinguida modestia comercial, el escocés Colin MacIntyre, nativo de la remota isla de Mull y fiel representante de lo que esto supone (vecino de Linden), siempre me ha parecido el ejemplo perfecto -y me quedan unos cuantos: todo se andará- a la hora de subrayar valores cuya extinción pondría en serio peligro nuestra devoción por la música.

Así que la publicación de “Dear Satellite” (Xtra Mile 2016) me viene al pelo para subrayar el histórico retraso. Todo el potencial compositor de MacIntyre se sintetiza en “Build Another Brick”, pieza que abre el disco, siguiéndole la envolvente entrada de “Sleepy Hollow”. Es pop blanco, prístino, escocés, tan poco arriesgado subiendo la escala -con clase en “The Ballad Of Ivor Punch”– y de absorción tan fácil –“All The Love Remains”, “Bones”, “Each Other”– como Crowded House en sus buenos tiempos. A Colin le pueden los crescendos marciales como en “Farewell To Finisterre”, siempre reconociendo las virtudes de otros (¿soy el único que huele a Jim James en “Why Do They Go So Soon”?) que le han adelantado en la carrera de la vida. No importa. Él a su paso. Aunque ya se había ganado el cielo en su discografía anterior, ha llegado el momento de canonizarlo.