Será considerado Willy Toledo uno de los personajes destacados del 2016 gracias a “Teens Of Denial” (Matador 2016), álbum de Car Seat Headrest que pretende revitalizar la fascinación por el rock independiente.

Un gran disco en todos los sentidos. Más de una hora de duración para doce temas largos de títulos originales que, aún vulnerables a la crítica -¿pretensiones de originalidad de college?-, contienen innumerables pasajes excitantes en un momento u otro de su recorrido. Están las largas subidas cargadas de electricidad como las de “Cosmic Hero”; o una (Joe Gets Kicked out of School for Using) Drugs with Friends (But Says This Isn’t a Problem)” cuyos vestigios de country post Velvet Underground se ven rematados en las postrimerías por esa guitarra a modo de punzón descontrolado; está la -quizá demasiado- estirada pero bienvenida “The Ballad Of The Costa Concordia”, y el puño sobre la mesa –never ever gonna get a job– de “Connect the Dots (The Saga of Frank Sinatra)”.

Tampoco podía faltar la guinda polémica -eso siempre vende- del álbum en forma de apropiación supuestamente indebida -en “Just What I Needed / Not Just What I Needed”– de unos versos de The Cars (pregunta a Willy: ¿el nombre de su banda supone un homenaje a la de Rick Ocasek?). No sé si Rick obtendrá algunos ingresos extra o si quedará definitivamente retirado el cacho en litigio, pero la publicidad les ha ido de perlas a ambos -de hecho la original ya viene precedida por quejas debido a sus acordes iniciales parecidos a “Yummy Yummy Yummy” de Ohio Express-, aunque bueno sería recordar una vez más que, aún con su voz a veces de Mark Everett (Eels) desganado, Willy Toledo es un experto utilizando recursos del pasado para crear una identidad propia.