Más allá del hedonismo inherente al tipo de música practicado por Hot Chip, siempre han mostrado un grado más de inteligencia que otras bandas de la misma catadura. Esta impresión se consolidó con “Await Barbarians”, álbum en solitario de Alexis Taylor escorado a lo reflexivo haciéndonos percibir el siguiente trabajo del grupo de manera distinta. Ritmo sí, aunque no a precio de franquicia barata de calidad dudosa.

Sin embargo Taylor tiene aspiraciones mayores, al menos es lo que se desprende de un álbum como “Piano” (Moshi Moshi 2016), donde se ciñe al formato compositor con solo este noble instrumento y su voz exquisita. Rezuma sensibilidad como los grandes compositores clásicos de su tiempo. Gracias a una fórmula tan directa deja además en primer plano al descubierto el tuétano de las piezas, envueltas en una solemnidad profunda donde lo austero, por bello, suma, como ha sumado en obras de modestos que han optado, en un momento u otro por una veta similar (el escocés King Creosote bien podría haber firmado “I´m Ready” y “So Much Further To Go”). Los capaces de separar el grano de la paja, las emociones verdaderas de las banales. Los capaces de mostrarse vulnerables, a sabiendas que los defectos a veces se convierten en virtudes una vez traspasada la frontera del estilismo.

Se realza el álbum con dos versiones demoledoras: “Crying In The Chappel” (conocida por la interpretación de Elvis Presley) y sobre todo “Don´t It Make My Brown Eyes Blue” de Crystal Gayle. No hará famoso a Alexis Taylor más allá de su gran currículo, pero seguramente le conseguirá el reconocimiento entre los profesionales que premian el pellizco escondido en el corazón por encima de lo vistoso. Escúchese en soledad. Nocturno y con alevosía.