Cathy Claret hay que darle de comer aparte. La francesa es una artista autodidacta que siempre le ha gustado ir por libre, y continúa siendo uno de los referentes más preclaros del maridaje entre la tradición flamenca y el pop. Un susurro de voz que, después de casi nueve años, vuelve a encandilar con “Solita Por El Mundo” (Warner, 2016). Aquí nos brinda algunas instantáneas de sus recuerdos musicales.

Ay cómo me gusta que me pidan hablar de mis discos y músicas favoritas! De lo que he ido escuchando a través los años etc…

Me gusta pero me es muy difícil porque soy una apasionada de la música; escucho de todo, y la música favorita se queda  con los años pero cambia con los momentos, cambia con los diferentes estados de ánimo, pero al mismo tiempo se queda grabada en tu memoria para siempre, y vuelves a escuchar una canción y te puede transportar a un momento en concreto o a un instante preciso. La música es mágica.

De hecho acabo de leer algo sobre enfermos de alzheimer que no reaccionaban a nada, y con unos cascos les han puesto música y veías como empezaban a mover la cabeza y los ojos les brillaban otra vez…La música te transporta, te hace llorar y hace reír; hay músicas para todo: músicas para bailar, otras para emocionarse, músicas para pensar y músicas que te encogen el corazón, y hasta músicas que te hacen llorar…

Todo esto por explicar que sería imposible escoger entre 2 o 3 discos…He escuchado a Prince, a Finley Quaye, a James Brown, a Marino Marini, a Nat King Cole en español, a Claudine Longet, a Françoise Hardy,a Nancy Sinatra, a Julie London, a The Velvet Undeground and Nico, a Serge Gainsbourg, a James Brown, a Fairuz,a Camaron, a Remedios Amaya, a Ike and Tina Turner, a Martina Topley, a Tricky, a Jorge Ben, y un largo etcétera. He escuchado música sin ponerle etiquetas (aunque tengo los gustos muy definidos), y sin ponerle fronteras ni estilos. La lista seria infinita.

Por eso voy a escoger solo a  un músico, Jimmy Scott, que cada vez que lo escucho me pone la piel de gallina.

También me suele fascinar la vida que han tenido los músicos, y creo que cuando más trágicas sean sus vidas más me emocionan aunque no siempre sea así; de hecho muchas veces he escuchado una voz o unas letras y no he podido llegar hasta el final porque la emoción podía conmigo, y no sabía nada de la vida de los que cantaban y rápida me iba a google a indagar un poco para comprobar que tenían algo en su vida, un destino trágico o algo así, y llegaba a la conclusión de que ese dolor que percibía en algunas de sus músicas provenía de algo real.

Jimmy Scott, ¿ os suena?

Tuve el privilegio de hablar con él por teléfono cuando estaba en vida. Hook Herrera, un amigo mío músico y padrino de mi hija, un día me dio una sorpresa: Hook era amigo de Jimmy, y sabía que me moría por él y un día llamó a casa y escuché un pequeño hilo de voz que decía “Hello” y era ¡Jimmy Scott!. Casi se me caen las lagrimas y no supe qué decir, pero los dos sabíamos lo que representaba ese “Hello”; me quiso hacer un detalle, y para mi ese “detalle” fue algo que llevaré siempre en mi corazón.

Jimmy Scott tuvo una vida trágica, muchas cosas del destino se juntaron; tenía una enfermedad hereditaria rara – síndrome de Kallman- que le hizo tener esa voz extrañísima y tan especial entre mujer y niño, y que le impidió crecer. Su madre murió cuando el tenia 13 años.

En la música no le fue tan bien hasta que lo volvieron a redescubrir, y ejerció muchos oficios (hasta trabajó de conserje en un inmueble). Será porque también tuve una vida bastante dura, me identifico mucho con estos artistas que han tenido vidas difíciles por culpa del destino o la marginación, y en el flamenco hay muchos ejemplos

Y para acabar os voy a recomendar una canción de este artista que escucho mucho ya me he sentido así muchas veces, y creo que mucha gente, a ratos, se ha podido sentir así.

Y la canción es :

“Sometimes I Feel Like A Motherless Child”, una canción espiritual negra popular (la publicó en 1969, el mismo año que Richie Havens la interpretó en Woodstock)  sobre la pena y la desesperación.