Doce álbumes de Damien Jurado, y creciendo. “Visons Of Us On The Land” (Secretly Canadian 2016) requiere un periodo de adaptación. Diecisiete canciones -producción continuista de Richard Swift– y un deje conceptual sobretodo apto para quienes gustan de encarar los viajes como metáforas de la vida. El viaje como un periodo entre el principio y el final, como espacio y tiempo confabulados para conocerse uno mismo y, si hay suerte, a la persona que está a su lado. El colofón a una trilogía empezada con “Maraqopa”.

Tras un arranque de deambular turbio con “November 20” y “Mellow Blue Polka Dot”, el autor entra en materia en “Qachina” y “Lon Bella” desentrañando las claves. And since I got no plans on a long term stay, my bus leaves early morning, why sit and wait…to die. En “Sam And Davy”, optando por un pitch vocal a lo Jim James, afina las intenciones (me and my girl Davy, destination where the sun is) variando los ambientes -intimísima, casi terminal “Prisms”-, sin rumbo -lo expresa en “Onalaska”-, indeciso, entre desiertos y montañas: la libertad en movimiento.

El climax de la grabación queda no obstante expresamente situado, como una película, en el último tramo. “And Loraine”, con su barniz retro tipo M. Ward (changing with the seasons, someday California), sirve de preludio a la mejor melodía del disco, “A.M. A.M”, sin duda otra de las cimas del año (this is when our dreams all collide, don´t go changing, I´m not leaving you), prediciendo lo inevitable de una “Queen Anne” muy Pete Seeger (time time time, where my memories resign) y “Orphans In The Key Of E”. La perfección de la secuencia queda rubricada en “Kola”, guinda de una serie de cinco temas seguidos para enmarcar -nada despreciable tras doce discos- que sobrecogen hasta la última frase mientras entramos en otoño. El viaje llega a su fin. I will remember you. Música en la mochila. Más que nunca.