Haley Fohr necesitaba reinventarse, mudar de piel. El acicate fue conocer a Susan Dietrich, aka The Space Lady, en Los Angeles la cual le sirvió de inspiradora figura. Jackie Lynn es su nuevo heterónimo, y se nos presenta con una historia detrás marcada por correccionales, drogas, y la marginación. Una chica de veinte años siempre al margen de la ley. En las entrevistas y en los vídeos de presentación se aparece vistiendo traje de cowboy, y una inquietante mascarilla que representan el reverso oscuro de la América profunda, o un guiño al Dennis Hooper asmático de “Blue Velvet”.

Este ep de debut “Jackie Lynn” (Thrill Jockey, 2016) es magnífico, y sin duda uno de los trabajos más fascinantes que uno lleva escuchado en lo que llevamos de temporada. Por desgracia, sus escasos veinte minutos piden a gritos una continuidad que parece que la habrá, según la propia autora, la cual se siente muy a gusto en este mundo ¿imaginario? que irá alternando con su otro proyecto, el no menos excelente Circuit Des Yeux.

Un disco de escaso minutaje, sí, pero de alto voltaje emocional. Canciones de límpidas estructuras -cajas de ritmos y líneas melódicas de sintetizador- que son como organismos vivos gracias al poder evocador de su voz. Una voz que es pura plasticidad, y cuyo timbre evoca a Nico, Diamanda Galás, Annette Peacock, y hasta a Bill Callahan. Sobrenatural, y muy emocionante.

Es conmovedor dejarse mecer por el suave y amenazante vaivén de joyas como “Bright Lights” o “Chicken Picken” que fluyen torrenciales, y no sabes hasta dónde te llevarán. En “Smile”, Jackie parece comerse cada sílaba cantando en una escala de graves casi imposible mientras declama un amenazante “I’m so sick of these jocks with their little tiny cocks”; el tono motorik de“Alien Love” acuna la historia de un amor fugaz, y en “Frankin, TN” se plasma la ejecución de una venganza en cinemascope. Y al final, la guitarra de la gran Marisa Anderson acompaña a nuestra forajida en “Jackie”, y solo tengo ganas de que acabe para volver al principio.