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Hay que empezar por el final. Por esa guitarra wah wah radiante, al igual que el falsete y los coros de “Hollow Home”. O no. Mejor hemos de zamparnos todo el álbum “City Sun Eater In The River Of Light” (Woodsist 2016), octavo ya de Woods, con su entrada superlativa y su pequeño bajón en la mitad, para derretirnos con el postre. Porque, amigos, “Hollow Home” es LA canción.
Si optamos por la manera convencional empezando por donde manda la lógica, nos toparemos con tres temas seguidos para enmarcar: los vientos sureños de “Sun City Creeps” (aquí parece que Whitney les han copiado la estructura, con esa pereza en el discurso), el gran corte pop del lote (“Creature Comfort”) y la fragancia country de “Morning Light”. Esos falsetes recuerdan más a Avi Buffalo (¿cuántas veces se les ha mencionado aquí durante las últimas semanas?) que a Woods, lo que viene a confirmar a Jarvis Taveniere como un productor ya maduro para emprender grandes retos, al abolir el pop lo-fi marca de la casa por la elegancia de producciones con caché, aún sonando modestamente (para algo han de servir sus trabajos con Quilt, EZTV, Real Estate y sus miembros por separado).
Poco queda de aroma psicodélico naïf de antaño (tal vez la tonada balcánica con que se abre paso “Can´t See At All”, o el ritmo hipnótico de “I See In The Dark”, ejemplos de títulos contrapuestos en una misma grabación), y ciertamente no se echa en falta. Porque la veta compositora de Jeremy Earl no solo parece inacabable, sino más lúcida que nunca. Y bien acompañada. Gloria a “Hollow Home” y al júbilo que deprende. We need a place to hide, a safe place somewhere in the woods….we feel so much better now. No necesitan abuela.