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Ya se ha dicho que la música de King Creosote refleja el magnetismo de su tierra, Escocia. Hay algo de ella en las canciones de todos sus músicos, llámense Belle & Sebastian o The Delgados, superior a lo que podamos analizar con palabras. Que no tiene que ver con el estilo pero que define, más incluso que el flamenco o los fados o la música celta (el tercer ejemplo viene a cuento por los instrumentos que utiliza Kenny Anderson), porque fluye en cada célula más que en la sangre.
De algún modo el listón de “From Scotland With Love” ponía muy difícil el incremento de elogios. “Astronaut Meets Appleman” (Domino 2016) no obstante consigue recoger los mismos aplausos que el anterior enfocando desde otra perspectiva la misma emoción. De hecho solo repite la fórmula en “Faux Call”, con el cello sublime dando alas a su falsete tembloroso, y ella sola vale más que la mayoría de álbumes enteros de este año. Viene después de haber arrancado con una tensión psicodélica armada con finura en “You Just Want” y antes del babeo de padre -¡qué tierno el enfoque electrónico de los arreglos tras la voz de su hijita!- en “Peter Rabbit Tea”.
Pero la chicha del álbum discurre subterránea en la manera de fluir de “Love Life”, en la energía de “Wake Up To This”, y en la vibrante “Surface”. ¿Podría definirse como groove con gaitas? Es tan contagiosa la combinación de ritmo, instrumentos y voces que te trasladan a un mundo donde la felicidad es en color. Y quizás este disco no muestre los sentimientos tan a flor de piel como su predecesor, pero no escatima elementos para tomarlo como uno de los trabajos -humildes- más bienvenidos del año.