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No sé si en la contraportada de “New Misery” (Sub Pop 2016) el look de Cullen Omori se asemeja más al de Christopher Owens o al de Rick Ocasek, seguramente un paralelismo creado en el subconsciente debido al cambio de perspectiva que supone el disco de un artista en solitario tras la trayectoria dentro de un grupo (también de pop de guitarras ribeteadas con sintes, en este caso Smith Westerns).
Tampoco sé si ha sido una buena idea publicar un álbum con tantas melodías similares a las del fantástico “Soft Will” solo dos años después. Supongo que Omori quería constatar con él que era el alma del grupo, desmarcándose de las directrices de proyectos de otros ex-miembros de la banda (ahora que todos hablan de Whitney). La parte positiva es que todas las canciones son estupendas -con sonido que regresa a lo sutilmente tosco de álbumes como “Dye It Blonde”– y la negativa es que es un poco más de lo mismo. Persiste la estela Beatles de Smith Westerns (en “No Big Deal”, en “And Yet The World Still Turns”) impregnando melodías (“Hey Girl”) que, cuando consiguen cuadrar (como “Cinnamon”), pasan a ser inmortales (como inmortales serían los ángeles si supiesen interpretar pop: allí está “Sour Silk”).
Estas mismas canciones, de haberse publicado dentro de cinco años tras un silencio discográfico, habrían sido recibidas como un tesoro perdido y rescatado. Culpa de Omori, por ser un compositor capaz de parir estribillos como churros demasiado buenos.