lt

Comparar. Un recurso fácil y eficaz. ¿Qué tipo de música proponen The Lemon Twigs, cuarteto dominado por los hermanos Michael y Brian D´Addario? Canciones que van de aquí para allá, muchas de ellas de trazo loco dentro de la línea chachipsicodélica marcada por The Flaming Lips y MGMT, con una pátina de regresión a la época dorada del género matriz, la de los Beatles de “Sargeant Peppers” y “Strawberry Fields Forever”, o los Pink Floyd entonces juveniles.
Para completar el retrato de cara al lector, destáquese que “Do Hollywood” (4AD 2016) no está producido por David Fridmann sino por Jonathan Rado de Foxygen (este año también ha metido mano en otro disco importante, el de Whitney). Lo cual supone que está impregnado de algún modo por la majadería retro de “…And Star Power”, una montaña rusa a veces tan derrapante como luminosa. Y que, escarbando entre sus múltiples recovecos, acabamos topándonos con momentos mágicos. El piano de “How Lucky Am I?” por ejemplo. Un final con voz aparentemente inspirada en Thom Yorke (“Haroomata”). Ese pasaje en medio de “These Words” evocando a High Llamas, que no es más que el preludio de un estudio más serio en las canciones siguientes del método Beach Boys. Yo me quedo con la ensoñación inicial de “Hi + Lo” (insisto con Sean O´Hagan) así como con el tramo precioso en el segundo minuto de “Frank” digno del Todd Rundgren más tiernamente negro. O la elasticidad de “A Great Snake”. Curiosamente las tres últimas juntas forman el epílogo del disco.
Sí, es pop barroco de pelaje bastardo, ejecutado por neoyorkinos que han visto la luz en California, mutante, con algún tramo que desconcierta por el mero hecho de romper otro fragmento anterior cuando justamente te estaba llevando al cielo. Habrá que joderse con la frase: lo bueno, si breve…dos veces bueno. O más.